Sábado, 10 de febrero
Según hemos dicho, terminamos la visita de la isla norte, y debíamos haber salido a las 12,35 horas hacia Christchurch desde Rotorua. Pero el avión que viene no puede aterrizar debido al tiempo, y se desvía al aeropuerto de Hamilton. Nos llevan en autobús y en Hamilton volamos en un avión pequeño de hélice, un vuelo de hora y media, con algo de movimiento pero no demasiado. Nos han obligado a facturar las dos maletas, avión pequeño, pesan más de lo permitido, total a facturar. Al recoger el equipaje a la llegada a Christchurch, un aeropuerto también pequeño, no llegan unas 10 maletas del grupo, las nuestras sí!!! Llegan las maletas de otros aviones, y siguen sin aparecer. Ya se preparan para hacer las reclamaciones cuando un joven italiano del grupo dice que en medio de la pista hay un cargamento de maletas. Y efectivamente, en medio, a la vista de todo el mundo, sin ningún avión cerca u obstáculo que las oculte, a su alrededor pasan coches del aeropuerto, otros carros cargados de maletas, pero todos ignoran estas maletas. Al reclamar, tardan todavía unos 15 minutos, pero efectivamente son las del grupo.
La isla Sur no es de origen volcánico, sino que se forma por los movimientos de las placas tectónicas Australasia y del Pacífico. Su choque hizo emerger estas tierras y montañas, los Alpes Neozelandeses, que dividen la isla de Norte a Sur.
Seguimos por carretera hacia la zona agrícola de Canterbury Plains.Es una carretera muy recta, con kilómetros de recorrido sin apenas pasar un par de pequeños pueblos, pueblos muchos de ellos con menos de 100 habitantes. A ambos lados grandes extensiones de terreno, algunas fincas cultivadas, pero la mayor parte de pasto para el ganado. La tienen separada en cuadrículas, de modo que el ganado va pasando de unas a otras según acaba una zona. Los rebaños pastando, alternan vacas y ovejas, pero en cada parte son cientos de ovejas y vacas. Todo muy verde, pero cientos y cientos. Es como Asturias pero a lo grande. Aquí el ganado duerme al aire libre, en los mismos campos que pasta. Esto hace que la calidad del cuero no sea buena.
Nos dirigimos al distrito de McKenzie, para ver una demostración de cómo se trabaja en una granja típica neozelandesa. A esta zona le llaman la Toscana neozelandesa. Vamos a la granja Morelea Farm, de Angie y Stamp, tienen 4000 ovejas y 600 vacas. Son un matrimonio muy simpático, de nuestra edad, Angie está siempre riendo. Teníamos previsto una merienda, pero con el retraso de casi tres horas que llevamos, se convierte en una cena. Nos enseñan su casa, las habitaciones, los alrededores de la granja, ovejas, perros, dormitorios, todo. Tiene una gran cocina. Ha organizado varías mesas grandes, en la gran terraza, en el salón y en la cocina.
La comida se compone de una barbacoa estupenda de carne de la granja, cordero, ternera, cerdo con sus salchichas, y muchos vegetales de la granja. El pan también lo hace ella misma, y la mantequilla. Y de postre, un dulce que se ha convertido en típico neozelandés. La famosa bailarina rusa, Pavlova, se casó con un neozelandés, y visitó este país. Para halagarla un famoso cocinero elaboró un nuevo dulce, una tarta con merengue sobre una base de nata y fresas o frutos rojos. Lo cierto es que su origen se lo disputan Australia y Nueva Zelanda, en una gira de la Pavlova por ambos países. La verdad es que es una excelente cena, la carne está exquisita, bien regada con un estupendo Merlot, que Angie nos vende a 11 euros, precio de supermercado.
Por esta zona vivió el inventor, aviador y granjero Richard Pearse, 1877-1953. En su taller construyó un monoplano con bambú, aluminio, alambre y lona. Se cree que en su primer vuelo recorrió entre 46 y 91 metros antes de estrellarse. Hay testigos oculares que dicen sucedió en marzo de 1903, nueve meses antes del vuelo de Wright!!!! Aspecto histórico a investigar.
Ya contentos y bien comidos, llegamos a la orilla del lago Tekapo, un poblado muy pequeño. El nombre de Tekapo significa en lengua nativa, la alfombra que refleja las estrellas, porque cuando el cielo está despejado refleja todo el cielo estrellado. No sé, me parece una traducción muy larga para una palabra tan corta… Nos alojamos en el hotel Peppers Bluewater Resort, un gran hotel que se extiende en bonitos bungalows a la orilla del lago, en dos pisos, abajo dormitorio y baño, arriba un gran salón, comedor y cocina. Pena que estamos sólo una noche, una pena, no aprovechar este sitio más tiempo.
Domingo, 11 de febrero
Empezamos el día con lluvia. Mucha lluvia. Y el objetivo es visitar el lago Tekapo, y sus alrededores.
El monumento al perro Luna, el primer perro pastor que trajo a Nueva Zelanda el señor Mc Kenzie. Era un granjero escocés, y cada día tenía una oveja más y el vecino una oveja menos. Acabó siendo descubierto y en la cárcel, y cuando salió nadie quería trabajar con el, por lo que decidió traer un perro pastor de su tierra natal. Parada en una iglesia al borde del lago.
La intención es rodear este lago rodeado de montañas y cristalinas aguas azul turquesa, parando en sitios estratégicos. Pero sigue diluviando, hacemos unas cuantas paradas, y el día está muy nublado, gris, poco dado a la fotografía. Así que disfrutamos del entorno, pero un poco más limitado, lago gris, nubes negras.
En Nueva Zelanda no hay nada de energía nuclear. La mayor parte de la energía es hidráulica y geotérmica.
En 1991, los Estados Unidos, presidente George W. Bush, quisieron hacer unas maniobras de submarinos nucleares en estas aguas. Pero el Gobierno no lo aceptó por su política antinuclear y USA en represalia puso una tasa fiscal muy alta a los productos agrícolas. El principal comprador de carne y leche era USA. Así que tuvieron que buscar nuevos mercados, básicamente el mercado asiático, especialmente China. Posteriormente, Obama derogó este impuesto, pero los precios de venta han subido en el mercado asiático. Así que USA no compra demasiado aquí. Lo importante es que el criterio antinuclear lo mantienen a pesar de las posibles repercusiones.
Lago Pukaiki, con vistas al Monte Cook, el monte más alto de Nueva Zelanda, 3754 metros de altura. Cuando sube el agua, los sedimentos blancos le dan un color azul lechoso, que aunque nublado, podemos ver muy bien, un azul claro, blanco, con un marco gris de las nubes y niebla que lo cubre. Otro tipo de belleza. Sin embargo, estas nubes no nos permiten divisar el Monte Cook.
Hay una gran cantidad de glaciares, sobre los que caen unos 60 metros de nieve al año. En la costa Oeste, retrocedieron hace unos años pero ahora están volviendo a crecer. En la Costa Este están creciendo, por ejemplo el glaciar de Tasman el último año ha crecido un kilómetro.
Hacemos otra parada en un mirador, en que se ve una vista mejor del lago, nublado. Hay una cafetería, McCook, especializada en salmón fresco, ahumado de diferentes estilos. Nos llevamos varios paquetes de salmón ahumado y fresco, que podemos degustar después, y son estupendos. Tienen muy buen salmón.
Sir Edmund Hillary, el primer hombre en escalar el Everest, era neozelandés, y practicaba alpinismo en el Monte Cook, a pesar de una vida de riesgo, murió en el 2008, con 98 años de edad. Su cara figura en los billetes de 5 dólares.
Durante el recorrido, lagos, ríos, puentes, suaves colinas cubiertas de nubes. Y kilómetros y kilómetros de granjas, con vacas y ovejas. Las ovejas son de raza Yorkshire y Merina. La lana de la oveja yorkshire es más basta, la de la raza merina, bien conocida en España , tiene lana de muy buena calidad y es cinco veces más cara. Hay muchos campos con riego, con aspersores y también con un sistema de arcos con ruedas, cada arco con varios aspersores, que va recorriendo todo el terreno, automatizado, que consigue un riego más uniforme. Lo normal es que estos armatostes tengan 5, 8 arcos. Pasamos por uno que, nos aseguran, tiene 20 arcos, dos kilómetros de largo, con la niebla no se ve el final.
Paramos para comer algo. Un pastel de carne de los típicos de aquí. Para salir del paso. Seguimos viaje con lluvia y atravesando montañas
Llegamos a Wanaka, un pueblo de unos 4000 habitantes. Es uno de los destinos de vacaciones favoritos. Sus orillas están pobladas de sauces y de una gran belleza.
Nos quedamos esta noche en un bonito hotel, muy grande, de habitaciones casitas al borde del lago, el Hotel Edgewater Resort, que ha ganado varios premios por la calidad de sus servicios. Antes de anochecer, deja de llover, sale el sol, y podemos dar una vuelta alrededor del lago, rodeado de montañas, el agua de un azul brillante, un paisaje que fascina.
Lunes, 12 de febrero
Empezamos el día visitando el pueblo de Wanaka, que ayer no paramos por la lluvia. Y hoy hace sol, un día estupendo. Paseamos por las orillas del lago, un paisaje precioso, rodeado de montañas peladas, cubiertas de nubes, el sol brillando sobre un agua azul, con muchos patos. Algún compañero argentino indica una cierta similitud con algunos lagos de Bariloche.
Paramos en Cromwell la ciudad de las frutas, y entramos en un comercio que vende cantidad de frutas, cajas pequeñas, grandes y mucha variedad. Los melocotones, albaricoques y ciruelas estaban a 2 euros el kilo, pero había otros con mejor vista a 8 euros.
Seguimos por el cañón por el que discurre el río Karawau, un río azul, claro, hasta el «Bungy Bridge» donde se originó el “Puenting”. En 1986 un hombre de esta zona, A. J. Hackett vio en Vaniatu a unos jóvenes que se tiraban atados con unas cuerdas hechas de fibra vegetal y algo elásticas. Mejoró la idea con arneses y gomas elásticas, reconstruyó un puente olvidado sobre el río Karawau, una altura de 43 metros e inició esta práctica. La publicidad dice que es el salto más grande del mundo. Quizá en el principio, porque si parece que fue el primero en practicar este tipo de salto. En Wikipedia, ver más abajo, he obtenido los saltos mayores, y en Nueva Zelanda hay otro de 102 metros. Como era algo desconocido, en 1988 fue a Paris, se quedó con otro compañero escondido en la Torre Eiffel, y al amanecer se situó para tirarse, esperando que se acumulase mucha gente, llegó la policía, ambulancias, creían que era un suicida, y finalmente se lanzó. Le detuvieron, estuvo en el calabozo tres días y tuvo que pagar una fuerte multa. Pero fue algo impagable en publicidad. Se hizo famoso, y acude gente de todo el mundo para hacer este salto. Vemos dar algunos saltos. La gente a su alrededor grita cada vez que alguien se pone en la plataforma. En los vídeos que tienen vemos que algunos llegan a sumergirse medio cuerpo en el río, pero los que vemos caer nosotros no llegan tan abajo, rebotan a un par de metros. Un joven argentino que nos acompaña, hoy cumple 21 años y da el salto. Sale encantado, con la adrenalina a tope. Le pregunto si ha llegado a tocar agua. Me dice que al saltar te preguntan hasta donde quieres llegar, puedes elegir sumergirte hasta la cintura, meter la cabeza, o meter las manos. Eligió esto último, solo las manos, depende de la forma que te den al salto, no te acortan la goma, y así fue, metió las manos en el agua, me dice que la próxima vez que se tire, pedirá sumergirse el máximo posible. Está disfrutando un montón de la experiencia. Un amigo nuestro hizo este salto desde el puente sobre el río Zambeze y las sensaciones que nos transmitió eran las mismas! Nos acordamos aquí mucho de su hazaña, y le dedicamos un vídeo que he sacado de los saltos, y que le enviaré en cuanto tenga wifi.
Búsqueda en wikipedia. Saltos mayores del mundo. Bungee o Puenting, los más salvajes:
- Royal Gorge Bridge. Estado de Colorado, USA. 321 metros.
- Torre Macau. China. 223 metros.
- Dique Verzasca. Suiza. 220 metros.
- Bloukrans Bridge. Sudáfrica. 216 metros.
- Puente Europabrucke. Austria. 192 metros.
- The Last Resort. Nepal. 160 metros.
- Ponte Colossus. Italia. 152 metros.
- Puente de las Cataratas Victoria. Zambia-Zimbabue. 111 metros.
- Tubería Bungy. Nueva Zelanda. 102 metros.
- Salto sobre el río Colorado Costa Rica. 85 metros.
- Canal de Corinto. Grecia. 79 metros.
Leo una diferencia entre Puenting, movimiento pendular del salto, y Bungee Jumping, en que se producen oscilaciones perpendiculares al suelo, producidos por el retroceso de la goma elástica.
Salimos hacia Queenstown pasando por Arrowtown, pintoresca ciudad que conserva todas las reminiscencias de la época de la fiebre del oro. Los comercios, la oficina de correos, los bares, los hoteles y los restaurantes rememoran épocas pasadas con sus estructuras en madera y sus carteles antiguos.
Nueva Zelanda es conocido como el país del Jade. El Jade de Pounamu, su nombre maorí, tiene cuatro variedades, tres son nefrita y uno bowenita. Se encuentra únicamente en la isla sur de Nueva Zelanda, y en grandes cantidades. Uno de ellos, el Te Wahipounamu, en la región de Southland en el suroeste ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad en el año 1990. El Jade tiene un elevado significado para los aborígenes maoríes. Los diseños maoríes están empapados de creencias religiosas y espirituales. Cuentan historias de antepasados perdidos, representan espíritus del cielo, tierra y del inframundo. Se dice que los collares con tallas de Pounamu absorben parte de la esencia de una persona. A medida que las tallas se transmitían a través de la familia, absorbían la esencia de cada miembro, creando una cohesión ancestral directa a través del mismo collar. No se deben comprar, debe regalártelo una persona muy querida después de haberlo usado ella durante un tiempo.
En este pueblo hay muchas joyerías con este tipo de Jade. El guía nos recomienda un buen sitio para comprarlo. De garantía. Y por supuesto, compramos alguna cosita. Me quedo con ganas de un precioso ajedrez de Jade, el tablero y piezas, con diferentes tonos, claros y oscuros, para blancas y negras, que cuesta 17.000 euros. Pero Asun no me lo regala.
Continuación a Queenstown, capital mundial de la aventura, una ciudad alpina a orillas del Lago Wakatipu y rodeada por las Montañas Remarkables que hacen de ella un lugar mágico. Al llegar a la ciudad el autobús nos da un recorrido para conocer la ubicación de los principales sitios. Después subimos en teleférico a Bob’s Peak para contemplar unas impresionantes vistas de la región. Son unas vistas espectaculares, el lago, las montañas. Hay una actividad muy divertida. Puedes subir un poco más en otro teleférico y bajar por unas pistas en un coche pequeño, por unas pistas preparadas, o hacer una ruta en bicicleta. Está hasta los topes, muchísima gente en especial chinos.
A la vista de esto, me atrevería a decir que el futuro de Nueva Zelanda está en la explotación del turismo chino. Millones de clientes cercanos, con niños, y actividades en un entorno maravilloso. Ya lo veremos.
Nos quedamos en un magnífico hotel, The Copthorne Hotel and Resort Lakefron , casi céntrico, nuestra habitación tiene vistas al lago. Cansados pero un gran día.
Martes, 13 de febrero
Nos levantamos a las 6 de la mañana. Hoy vamos a hacer la visita de día completo a Milford Sound, en el corazón del Parque Nacional de los Fiordos.
Bordeamos este fantástico lago, hace un día soleado, luminoso, atravesamos valles verdes, vacas y ovejas pastando en un escenario de altas montañas, en general peladas, rocosas, otras cubiertas de un perfecto tapiz verde. Con una luz muy limpia, transparente, que, salvando los diferentes tipos de montañas, me recuerda la luz especial del Tíbet.
La primera parada la hacemos en Te Anau, otro pueblo turístico al borde del lago Te Anau, el segundo lago más grande, en las proximidades hay cuevas con luciérnagas luminosas. Se hace un recorrido que nos lleva a los Mirror Lakes, lagos de los espejos, por el reflejo de los montes y árboles en el agua.
Hacemos otra parada en el Eglinton Valley, un gran valle, abierto, que combina muchos colores, amarillos, jaspeados de verde, entre altas montañas, y que fue el escenario de la gran batalla en El Señor de los Anillos. También pasamos por el Lago Gunn, el lago esmeralda, por el color de su agua.
El destino es el Fiordland National Park, al que se llega por una carretera que construyó el ejército entre 1920 y 1954, incluido un largo túnel excavado en la montaña. Los 12.000 km2 de este parque lo convierten en el parque nacional más grande del país. Milford Sound, también conocido como Piopiotahi en maorí es el sitio más famoso de Nueva Zelanda para los turistas, además de ser llamado la «octava maravilla del mundo» por Rudyard Kipling, está situada dentro del parque Te Wahipounamu, que forma parte de los declarados Patrimonio de la Humanidad. Es una región dominada por bosques y agua. Sus 14 fiordos (de los que sólo se pueden visitar tres) y 5 lagos mayores flanqueados por empinadas montañas cubiertas de una espesa selva templada hacen que su interior solo sea accesible por senderos.
Vamos a dar un recorrido en barco por el Milford Sound. Aunque se le denomina Sound, porque así se le consideró al principio, es un fiordo. Los Sounds son valles anegados por los ríos que han abierto su camino hasta el mar, yo diría que la traducción es Ría, como las Rías de Galicia, pero no estoy seguro. Los fiordos son valles excavados por el poder y la presión de los glaciares y después anegados por el mar cuando el hielo se funde y el nivel del mar sube. Esto nos llevaría a los fiordos noruegos.
Empieza el recorrido en barco en el extremo interior del fiordo, por una de sus orillas durante 14 kilómetros, hasta llegar al mar de Tasmania, y vuelve por la otra orilla. Un recorrido de dos horas y media. Vemos el pico Mitre, las cascadas Bowen, muy impresionante. Estaba previsto regresar en avioneta o helicóptero sobrevolando este parque de altas cascadas, selva y ríos, pero el tiempo no lo permite. Así que otras cinco horas de vuelta en autobús.
Dicen que en esta zona hay muchos tábanos, pero a nosotros no nos atacan. La leyenda maorí cuenta que dios creó el fiordo, pero el paisaje era tan hermoso que la gente dejaba de trabajar para mirarlo. Una diosa se enfadó porque la gente se volvía improductiva, y creó los tábanos para que les picaran y siguieran trabajando.
Miércoles, 14 de febrero
Nos levantamos en un día soleado, por la ventana de la habitación se ve el lago y las montañas, un agua azul en que reverbera el sol, canoas y lanchas, las nubes blancas y doradas pegadas a las montañas.
Por la mañana paseamos por la ciudad, recorremos tiendas y comercios, y acabamos en el sitio más bonito, el paseo que bordea el lago, repleto de bares, restaurantes, heladerías, barcos y excursiones anunciadas por el lago…Y lleno de turistas, muchísimos asiáticos, que nos dicen, en su mayoría son chinos. Deseo indicar que entramos en un comercio de calzado australiano, UGG, que venimos viendo y entrando desde el primer sitio de Australia. Son unas magníficas botas, de piel, muchos modelos, a Asun la tienen fascinadas, pero no se compra ningún par. Allá ella, tienen una vista estupenda, de gran calidad, y según Asun muy baratas en relación con España. Las ropas tienen una mezcla de lana de oveja Nerina y la seudorata possum, que hace un tejido bastante suave. Encontramos a la orilla del lago, un bar que ofrece las copas a menos cinco grados, te alquilan todo el equipo de ropa para disfrutar una bebida, vodka o similar, a cinco grados bajo cero. No entramos, pero quizá debiéramos haber aprovechado esta experiencia.
Hoy es día de San Valentin, pero también es el día del año nuevo chino. Desde hace varios días vamos observando en todos los pueblos que están preparando esta festividad. Aquí está por todas partes, los farolillos chinos, luces, ha llegado el día. Este año comienza el año del perro.
Este día se pueden hacer varias excursiones. Algunos van a hacer un recorrido en 4 por 4. Por la tarde voy a hacer un viaje en lancha rápida por un cañón. Asun se queda descansando. La llamada barca roja la anuncian como de gran aventura. Cuando llego, lo primero ponerse el chaleco salvavidas, y pasar al grupo de la lancha. Como voy solo, para completar barca, me ponen con una familia de 13 chinos, bueno, luego me dicen que son malayos. Los abuelos de 70 años, hijos nietos y dos biznietas. Son muy alegres, se ríen mucho. Y el abuelo tiene el detalle de adoptarme, y me pregunta de donde soy, como me llamo, mi edad. Al decir que soy español, se ponen los jóvenes a cantar el Despacito, y les aplaudo su buen gusto y nos reímos todos mucho. Me presenta a su familia, y tengo que agradecerles sus atenciones. Los jóvenes me esperaban y me ayudaron a subir y bajar de la barca, las señoras cuando había un trompo o momento peligroso me preguntaban si estaba bien, quiero pensar que es su educación de respeto a los mayores, y no que me viesen peor que al abuelo, que por cierto, era muy jovial. Bueno, el viaje con los malayos, fenomenal, gritaban como locos, la lancha hacía trompos de 360 grados, iba a gran velocidad. Pero lo más impresionante era cuando atravesábamos algún cañón, de unos diez metros de ancho, o mayor, pero con piedras en el circuito, parecía que metías la cabeza en una roca, o que rozabas una piedra en el giro. Una vez que no has chocado, fenomenal. Algún amigo gracioso, me dice que parece Eurodisney!! Que pruebe!!!
Por la noche voy a cenar al paseo del lago. Los restaurantes en general están bien, pero poca variedad, comida rápida, en fin. Hago la selección con un criterio clásico. El único que tiene mantel de tela en las mesas. No debo ser el único, porque algunos argentinos de nuestro grupo eligen el mismo. Es una buena cena. Muy agradable, a orillas del lago.
De vuelta hacia el hotel, oigo un griterío divertido que sale de un local escondido. Allí que voy. Es un pequeño tugurio, de menos de cien metros cuadrados, en que calculo que hay unos doscientos jóvenes, pido una cerveza, y a ver de qué va la cosa. Supongo que diréis que soy un paleto, pero yo no estoy en esta onda!! Hay varios monitores de televisión y muchos chicos o chicas tienen un mando con 6 letras, generalmente un mando por pareja. Hacen preguntas, dan un tiempo y el que contesta bien y más rápido gana. Y irá, y gritan todos los demás. Entabló conversación con un vecino, y le digo que quiero un aparato de esos. Y no puede ser, hay que registrarse en una aplicación de ínternet, anticipadamente. Que pena! Luego veo que además del ganador de pregunta hay un ranking de acumulados del día. Me lo paso en grande, y eso que no entiendo ni la mitad de las preguntas. Recorrer medio mundo para entrar en un pub moderno!!!!
Mañana se divide el grupo. Ha sido una compañía muy agradable, un grupo de gente acostumbrada a viajar mucho, con mucha amabilidad y simpatía, todos hemos cumplido rigurosamente los horarios previstos. Mañana algunos siguen viaje por Australia, otros por la Polinesia Francesa, otros vuelven a casa. Seguimos viaje 11 personas hacia la Costa Oeste, 4 italianos, 4 argentinos, una pareja que el tiene 90 años, estupendo, con una gran vitalidad, no se pierde nada, su mujer parece un poquito más joven, a saber, que nos indica que quizá nos queden posibilidades de seguir muchos años viajando, y nosotros dos con nuestra ya gran amiga catalana, Pilar.
Jueves, 15 de febrero
Salida por carretera a la región de los glaciares pasando por Haast Pass en el glaciar Fox.
La primera parada es en el pintoresco pueblo de Cardrona, en que aún se conservan casas construidas en su origen. La escuela, oficina de Correos y uno de los primeros hoteles, construido en 1863. A lo largo del recorrido pasamos por el lago Matheson, el lago Hawea, Makarora…
Por el pueblo del glaciar, pequeño, muy sencillo, hay un centro de divulgación de la naturaleza local. Nos dan datos de animales locales, el greco verde, los serás gigantes, la kowbhai, flor nacional de Nueva Zelanda, flor de un amarillo intenso.
Pero lo que más nos interesa son los kiwis. Hay 5 especies diferentes del kiwi: Great Spotted, Little Spotted, North Island Brown, Rowi y Tokoeka. Son aves no voladoras nocturnas, por eso no hemos conseguido ver ni una, y solo se encuentran en Nueva Zelanda. Están emparentadas con el emú y el avestruz.
Tienen varios rasgos raros en su especie, de mamíferos, por lo que se les llama mamíferos honorarios. Viven en el suelo, huesos con médula, temperatura corporal de 37-38 grados (las aves 39-42 grados), buen olfato.
Tienen una larga vida, entre 50 y 70 años. Son monógamos, ponen entre 1 y 4 huevos al año, y el macho, según la especie, se encarga de empollar. Ponen huevos enormes, representan el 20% de su peso corporal, en un humano sería tener un hijo de seis años. Puede pesar el huevo hasta 500 gramos. Se incuban a 35,5 grados durante 80 días, el periodo más largo de incubación de un ave en todo el mundo. Los kiwis comen bayas e invertebrados del suelo, que buscan con su largo pico y buen olfato. Evolucionaron sin depredadores, el único mamífero era el murciélago, hoy desaparecido. Los depredadores que trajeron los humanos, armiños, perros, gatos, hurones, comadrejas, possum… Algunos de ellos, como el possum no comen el animal, sino el huevo. Su principal depredador es el armiño, que fue introducido en 1880 para controlar la población de conejos.
Está previsto dormir en el Hotel Franz Josef Glacier, pero cambiamos a otro nuevo, que está al lado, el Te Waonui Forest Retreat.
Cena excelente en un restaurante muy bonito, una pieza de cerdo, asada, con un corte que no conozco. Va por capas, la piel, como nuestras cortezas, bien dorada, tocino,carne veteada, y abajo, el magro. Riquísimo. Y a dormir.
Viernes, 16 de febrero
Empezamos el día con una caminata hasta la lengua del glaciar Franz Josef. Es un recorrido de unas dos horas, y se llega a unos kilómetros de la base del glaciar.
Un glaciar es una gran masa de hielo que se forma sobre la tierra, formada por la nieve que queda al final de cada verano, cuando la nevada de invierno supera el deshielo de verano. Se mueve lentamente montaña abajo a una velocidad media de 1,5 metros al día. Esta lengua de hielo se va deslizando hacia abajo provocando profundas fisuras y recogiendo a su paso morrena que va puliendo las laderas de las montañas.
El hielo del glaciar es azul porque es la única longitud de onda en el espectro visible que el grueso hielo glaciar no absorbe. Cuando el hielo glaciar es blanco es por las burbujas pequeñas de aire.
Nueva Zelanda tiene unos 3100 glaciares, la mayoría en los Alpes del Sur. El glaciar Fox tiene 13 kilómetros de longitud y el Franz Josef tiene 12 kilómetros. La leyenda maorí de este glaciar es que son las lágrimas congeladas de la chica de la avalancha. Hineukatere era una ávida montañera y convenció a su prudente amante, Wawe, de ir a escalar montañas con ella. Una avalancha acabó con la vida de Wawe, y la chica se puso desconsolada, y los dioses congelaron sus lágrimas, formando el glaciar como símbolo de su tristeza. Estos dos glaciares tienen unas características únicas, al descender desde regiones de Nieves perpetuas hasta zonas pobladas por bosque tropical cercanas a la costa.
Después del recorrido, unos cuantos volamos en helicóptero sobre ambos glaciares. Vamos seis personas más el piloto en cada uno, y Asun va al lado del piloto. Se lo pasa fenomenal, nada de mareos, y dice que no se ha movido nada. El espectáculo es fantástico, hace sol, aunque empiezan a aparecer nubes. Está previsto bajar y pisar y andar por el hielo, pero dicen que hay mucho viento y que es peligroso. No sé, yo creo que lo que hay es un exceso de gente queriendo volar y así pierden menos tiempo. Piensa mal….El viaje dura unos 25 minutos.
Finalizado el vuelo seguimos viaje hacia Punakaiki, Atravesamos ríos y lagos, entre montañas pobladas de bosques, muchos helechos. Se ve nieve en algunos picos.
En la llamada Costa Oeste hay unos 35.000 habitantes, 15.000 en Hokitika, 15.000 en Greymouth y otros 5.000 en todo el resto.
Llegamos a Hokitika, que tiene una bonita playa, da al mar de Tasmania, que le separa de Australia. En el pasado fue un puerto muy importante para dar salida al carbón y oro de las minas. Ahora es un pequeño pueblo turístico.
En carretera pasamos el ancho río Hokitika a través de un puente, sobre la vía del ferrocarril. Se utiliza alternativamente por los coches en uno y otro sentido, y cuando llega el tren se corta el paso de coches, tiene preferencia el tren. O sea que cruzamos por las vías del ferrocarril.
Greymouth, Boca Gris, debe su nombre a las minas de carbón que había en la zona. El carbón fue descubierto en 1848. La extracción del carbón del terreno escarpado y montañoso era muy arriesgada y necesitó importantes obras de ingeniería. El más curioso fue un sistema de carriles en que vagonetas cargadas de carbón descendían por las laderas de las montañas por un cable de acero. Los vagones vacíos volvían a subir impulsados por el peso de los vagones que bajaban llenos. Este sistema se cerró en 1967. También se encontró oro, y cuando el oro se acabó, la población siguió viviendo de la minería del carbón.
Y seguimos por la carretera bordeando la costa hasta Punakaiki, en que el principal atractivo son unas formaciones rocosas muy peculiares. Son las Rocas Pancake. Están ubicadas dentro del Parque Nacional Paparoa, fundado en 1987 tiene vegetación tropical, cascadas, cavernas…
Pero su principal atracción son las rocas Pancake, porque tienen la estructura como si fuesen láminas apiladas, o tortitas, pancakes, puestas una encima de otra. Su origen comenzó hace 35 millones de años, en que se fueron depositando los restos arrastrados por los glaciares junto con detritus marinos. Posteriormente el movimiento de las placas tectónicas hizo emerger estas formaciones rocosas. Adicionalmente el mar ha hecho curiosas excavaciones y cuevas entre las rocas, agujeros en forma de embudo, en los que se produce un efecto de chorro cuando sube con fuerza la marea. Muy curioso.
En los alrededores no hay nada. Cuatro casas y nada más. Nos quedamos en un lugar solitario, el Hotel Punakaiki Resort, hecho de habitaciones como Bungalows prefabricados. Muy sencillo. Pero la cena es en un restaurante, viendo el mar, la puesta de sol, un grupo de gente alrededor de una hoguera en la playa, parecen muy contentos y divertidos. Y una cena excelente, gambas frescas muy buenas y un solomillo excelente. Se hace de noche poco a poco, a las nueve de la noche todavía hay mucha luz, pero el mar se va apagando…
Voy al cuarto de baño, y me encuentro con una situación similar hace unos meses en Samarkanda, encima de …. bueno, donde meamos los hombres, hay fotos de chicas haciendo gestos de sorpresa de lo que están viendo. El mundo es global. Tengo que comprobar cuando volvamos si son las mismas fotos o de una simbología similar!!!!! Y a dormir.
Sábado, 17 de febrero
Amanece diluviando, gris, es el inicio del diluvio, bajo la lluvia cargamos el equipaje. Truenos y relámpagos sobre un mar embravecido, olas fuertes, el mar de Tasmania, tan peligroso para la navegación. El hotel está situado a la orilla de la playa, apoyado en la falda de la montaña, y hay cada vez más riachuelos bajando por la ladera. El coche pasa sobre lagos de agua en la carretera. Los arcenes están inundados, forman lagunas, cada vez más agua. El conductor quiere salir rápido, esta carretera suele quedar cerrada cuando llueve. Hay riesgo de desprendimiento de rocas, de desbordamiento de ríos…
Pilar nos cuenta que ayer por la tarde, soleado, bajó a la playa, se metió al agua y, aparte de fría, las olas tenían muchísima fuerza. No eran grandes, pero golpeaban fuerte, y se bañó en la orilla, de arena negra. Tan negra como quedó la ducha cuando volvió a la habitación. Es una expedicionaria de valor, aventurera…
Hoy abandonamos la costa Oeste, y nos dirigimos a la costa Este, a Kaikoura, a orillas del Océano Pacífico. Tenemos que atravesar de nuevo la Cordillera de los Alpes, entre las montañas. Sigue cayendo una catarata de agua.
Llegamos a Reefton, un pequeño pueblo que se ha quedado anclado en su pasado minero. La calle principal conserva los edificios del siglo XIX, el alumbrado público original, hay una tienda que únicamente vende muñecas antiguas…Al pensarlo, me parece cada vez más increíble. Un pueblo de una sola calle, ni siquiera en la costa, con una tienda especializada en muñecas de la primera mitad del siglo XX. Hay gente que les gustan, son sus experiencias, a mi no me agradan muchas de ellas, tienen un aspecto un poco turbio, de película de terror. Pero supongo que habrá coleccionistas que vengan aquí, aunque me parece raro. Quizá vendan por internet…
Nueva parada en Hammerstein Spring, un pequeño pueblo, de aguas termales, en medio de las montañas, que está creciendo mucho en turismo. Comemos en un restaurante que nos dicen es el mejor. No hablo de la comida. Tiene un menú hasta las once y media de la mañana, y otro a partir de las cinco de la tarde. Y al mediodía, hay un menú de 11,30 horas hasta 17 horas, y otros platos solo de 12 horas a 16,30 horas. Platos nada especiales, un steak, un sándwich de ensalada griega y tomate, cosas así. No me explico esta mentalidad.
El mundo de la restauración es peculiar. El sistema más extendido, en España también existe pero en pocos sitios, es que te dan la carta, vas a caja y pides, te dan un número, pagas, y te sirven en la mesa buscando el número. Si pides un café, como yo en este momento, te traen el café. El azúcar, la servilleta… te vas al mostrador y te lo coges tu.
Sale un sol de escándalo, hace mucho calor, ahora. Vamos a ver las piletas de aguas termales, dentro de un parque muy cuidado. Es muy grande, varias piscinas, uno de 42 grados, otra de 35 grados, piscinas con toboganes, estamos a 26 grados, temperatura ambiente. Es un sitio muy popular, que se llena los fines de semana.
Como nos quedan dos horas de camino, hablamos un poco del rugby neozelandés. La selección de rugby de Nueva Zelanda, oficialmente apodada All Blacks, es la selección masculina de rugby de Nueva Zelanda. Es una leyenda en el mundo del rugby, que es el deporte nacional del país
Es la selección que ha ganado la Copa Mundial de Rugby, en 1987, 2011 y 2015.
Es famoso el Torneo de las Tres Naciones, con Australia y Sudáfrica, posteriormente se incorporó Argentina, que lo ha ganado trece veces de las 18 veces que se ha celebrado.
Los primeros uniformes neozelandeses fueron un jersey negro con un helecho plateado y bombachos blancos. Para la gira de 1905, vestían ya todo de negro, salvo por el helecho plateado, y su nombre All Blacks data de esta época. El equipo ejecuta una haka, un desafío maorí o danza de posturas, danza de guerra, que trata de intimidar al contrario, antes de cada partido. La haka tradicional es el Ka Maté de Te Rahuparaha aunque desde 2005 se representa ocasionalmente Kapa o Pango, una versión modificada de la haka All Black de 1924, Kia Whaka-ngawari.
Kapa o Pango está pensada para ocasiones especiales, y no se pretende que reemplace al Ka Mate. Kapa o Pango concluye con lo que se ha interpretado como un gesto de «cortar el cuello» que ha llevado a acusaciones de que fomenta la violencia, y envía un mensaje inadecuado a los fans de los All Blacks. Sin embargo, según sus seguidores, el gesto representa «atraer energía vital al corazón y los pulmones».
La selección masculina de rugby de Nueva Zelanda, conocida como los All Blacks, ha sido galardonada con el Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2017. Según destaca el acta del jurado reunido en Oviedo el 24 de mayo de 2017, su reconocimiento es “por haberse convertido en un icono de este deporte en el mundo, gracias a sus extraordinarios éxitos deportivos logrados a lo largo de los años y por reflejar grandes valores como la solidaridad y la deportividad”.
Para acabar el capítulo del rugby, las ideas claras son, que se llaman All Blacks, visten de negro, su emblema es una hoja de helecho plateado y la danza intimidatoria que vemos recurrentemente en televisión se llama haka, y no es tan inocente como se dice, provoca conflictos.
Aquí es muy frecuente que haya puentes algunos muy largos, de una sola dirección. Y respetan muy bien las normas no escritas. Si hay otro pasando esperan, pero el que llega en la misma dirección de los que ya están cruzando, se para y espera a que pasen los del otro lado. También hay listos, que se meten al puente cuando ya hay otros acabando de pasar, y son muy mal vistos, gestos, unas palabritas… pero casi siempre lo respetan.
Atravesamos las montañas por el paso Lewis, y seguimos por un valle muy rico en vegetación, praderas muy verdes, montañas muy verdes, ríos caudalosos, pequeños pueblos y granjas.
Llegamos a Kaikoura. En 2016 hubo aquí un gran terremoto, 7,8 escala Richter, destruyó casi todo. Surgieron rocas del mar, el agua retrocedió 500 metros. Devastador. Pero ya está de nuevo todo funcionando.
Vamos a la orilla del mar a hacernos fotos con un grupo de focas que están un poco cansadas de que los turistas invadan su territorio. Hoy es el último día de convivencia nocturna de todo el grupo, por lo que cenamos los doce juntos. Me siento al lado de un argentino, Carlos, y Mirta, su mujer, un matrimonio argentino muy agradable con el que había cenado ya en otras ocasiones. Y de casualidad, surge que Carlos ha sido socio de Arthur Andersen en Buenos Aires, empresa de auditoría en que yo trabajé diez años. Estuvo varias veces en Madrid, conocemos a muchos amigos de Arthur Andersen, y, por supuesto conoce mucho a dos socios argentinos con los que yo trabajé en Madrid. Recuerdos para Alberto e Ismael!!!! A partir de ahí, historias comunes, conocidos, anécdotas, enviamos mensajes a los conocidos comunes… El mundo es muy pequeño, que gran suerte haber coincidido!!! Empezamos a quedar para vernos la próxima vez en Madrid o Buenos Aires. De hecho, al acabar de escribir esto ya estamos todos conectados. Un abrazo muy fuerte, si algún día lo leéis!!!
En este pueblo, no hay muchos hoteles, y nos quedamos en un motel muy sencillo, Gateway Motor Lodge.
Domingo, 18 de febrero
Amanece un día soleado. El motel garage no tiene desayunos, así que lo tomamos en una cafetería cercana. En el cielo ni una nube. Nos dirigimos a coger un barco y avistar ballenas.
El barco es cerrado, va muy rápido y tenemos que estar sentados. Asun dice que no hay día sin barco o helicóptero!!!
Los balénidos son una familia de cetáceos que incluyen sólo dos géneros, Balaena, cuya especie es la ballena de Groenlandia, y Eubalaena, con tres especies, franca austral, franca glacial y franca del Pacífico. Sin embargo el término ballena es usado en sentido amplio para referirse a todos los grandes cetáceos, cetáceos con barbas y cetáceos dentados, como el cachalote, en inglés, Sperm Whale.
Su gestación dura doce meses, y su esperanza de vida es de 30 años. Su especie más grande es la llamada ballena azul, que mide entre 25 y 27 metros, y pesa entre 100 y 120 toneladas. Las que vamos a buscar hoy son cachalotes, que se caracterizan por no tener morro, la cabeza cuadrada, muy característica en los dibujos. Mide unos 18 metros y pesa unas 50-60 toneladas.
Primero encontramos a los delfines, que nos acompañan, saltan y siguen al barco. Al llegar a la media luna que les gusta a las ballenas, paran motores. Buscan su sonido, y en cuanto las localizan se acercan y nos dejan salir a cubierta a observar y hacer fotos. Pero no sale ninguna ballena. Estamos tres barcos siguiendo la misma señal. Su vida es que están 40 o 50 minutos sumergidas, salen 10 minutos a respirar, hacen una pequeña inmersión, salen a tomar la ultima bocanada de aire, y se sumergen con todo esplendor, sacando la cola y salpicando. Los tres barcos las buscan, después de casi una hora emerge una, precisamente entre los tres barcos, y estamos muy cerca. Realmente, comparado con los documentales que vemos por televisión, no se ve nada. Pero es en la realidad. Se le ve, una línea, la parte superior que emerge sobre el agua, y ciertamente, al rato hace un movimiento, y se acaba sumergiendo, levantando la cola, si, pero muy poco. Es una ballena bastante vaga. Nos ofrece un poquito de cola!!! La hemos visto muy cerca, 50-100 metros, pero muy poco!!! Ni ha saltado, ni nos ha hecho ninguna demostración!!!
Vamos a comer al pueblo. No hay nada especial, el pescado que rebozan en una especie de neopreno, y los bocadillos de pollo o bacon. Esto no está preparado para nuestro tipo de turismo. Llegan aquí cientos de miles de turistas al año y no hay nada especial que ofrecer, ni gastronomía, ni cultural, ni para niños, solo naturaleza, fantástica, muy espectacular.
Seguimos viaje. Paramos en Cheviot, ciudad que en primavera celebra un bonito festival de flores, a tomar un café. Y seguimos hasta Christchurch donde nos hacen una breve visita panorámica. Christchurch es la ciudad más grande de la isla Sur, la población es de unos 400.000 habitantes. Está considerada la ciudad más inglesa fuera de Inglaterra. Fue fundada a mediados del siglo XIX, como modelo de asentamiento anglicano, siguiendo un patrón urbanístico cuadriculado con el centro en la plaza de la catedral. Se fundó por Godley, quien compró 1210 km2 de terreno para fundar una provincia bajo el dominio de la iglesia anglicana, con el fin de replicar una zona parecida a Inglaterra. En febrero de 2011 sufrió un gran terremoto y parte del centro de la ciudad quedó destruido. Se le denomina la Ciudad Jardín, por sus espacios verdes.
Nos quedamos a dormir en el Hotel Crowne Plaza, un hotel moderno y muy bien situado.
Lunes, 19 de febrero
Salimos a recorrer esta ciudad. Pasamos por la Catedral, que está cerrada por el terremoto. La Torre se cayó, está apuntalada con vigas y no saben si tirarla y hacer una nueva, o reconstruirla. Pasamos por un Arco en recuerdo de los muertos en la Primera Guerra Mundial. En un parque hay comercios instalados en contenedores. Atravesamos el río Avon, cruzamos Victoria Square, y nos damos un largo paseo por el Jardín Botánico.
Es un gran parque, muy tranquilo con una hermosa rosaleda, un invernadero, un bosque tropical en un edificio, un río con barcas, patos y gaviotas disputándose la comida.
En uno de sus extremos está el Museo de Canterbury, con muestras de la cultura maorí. Pero nos centramos en una exposición con la selección de las mejores 50 Fotos publicadas por el National Geographic, que se publicita con la famosa foto de una niña afgana hecha por el fotógrafo Steve McCurry.
Seguimos paseando por un barrio con unas preciosas casas de estilo victoriano, y acabamos comiendo en el restaurante Curator, de comida española, de un español, Javier García, que está aquí hace más de 25 años. Es todo cocina española, muy buena, muy bien preparada por un chef de Barcelona, Albert, que nos sale a saludar al final de la comida. Es un hombre muy afable y sencillo, que nos cuenta cómo traen los productos de España, cómo fabrican directamente algunos productos, como la butifarra y el chorizo. No hay mucho turismo español por este país, y se muestra muy agradable y contento de hablar con nosotros, especialmente con Pilar, que resulta que en Barcelona viven en el mismo barrio.
Y aquí se termina el viaje por Nueva Zelanda.
Gisborne es la ciudad más oriental de Nueva Zelanda, donde está trazada la línea imaginaria que marca el comienzo del día para el resto del mundo. A partir de mañana cruzaremos esta línea, la línea del tiempo.
Para terminar, estoy leyendo unos libros que me ha recomendado nuestra amiga Pilar, que fueron los que la hicieron enamorarse en su imaginación de esta tierra y desear hacer este viaje. Es una trilogía de Sarah Lark, En el país de la nube blanca, El grito de la tierra y La canción de los maoríes.

























