Jueves, 15 de noviembre de 2018
Iniciamos un nuevo viaje. Es corto, de cuatro días, tres noches. Vamos 18 personas, con Antonio, nuestro tour líder!!!!
Jueves, 15 de noviembre
El viaje empieza con un inconveniente, que es el madrugón que nos damos para coger el vuelo de las 07,20 horas a Burdeos.
Pero la ventaja es que llegamos temprano, dispuestos a recorrer la bahía de Arcachon y conocer el mundo de las ostras. Está en paraje maravilloso, dentro del Parque Natural Regional de las Landas de Gascuña.
Nos dirigimos al Puerto de Larros, en Gujan-Mestras, capital ostrícola de la cuenca de Arcachon.
Allí se encuentra la Casa de la Ostra, un pequeño museo que explica todo lo relacionado con su cultivo.
Nos ponen una película de unos veinte minutos, en que se ve como se cultivan, como se recogen, etc.
Y después un guía nos da una pequeña charla del cultivo.
Lo primero a saber es que la ostra europea es más plana y ancha, creo que se denominaba ostra portuguesa. Pero hace años, una enfermedad casi acabó con la especie. Hoy en día tan solo un uno por ciento de las ostras de la zona es del tipo europeo.
Para repoblar la zona, se hicieron estudios sobre el tipo de ostra que mejor se adaptaría y más rendimiento podría dar. Así, se llegó a la conclusión de que la mejor sería la ostra japonesa. En los años setenta importaron grandes cantidades de ellas y se repoblaron nuevamente.
Las conchas son más bien alargadas, estrechas y curvadas, en fin, las ostras que vemos en nuestros restaurantes y mercados!!!
Según nos dicen, las larvas se crían únicamente en Arcachon y La Rochelle, de aquí provienen todas las ostras que se cultivan actualmente en Europa. Se distribuyen las larvas y crecen con la alimentación de cada agua de mar en que las depositan. El sabor, la calidad, etc, se lo darán los diferentes nutrientes del agua en que crezcan.
Otra curiosidad es que son hermafroditas, cambiando de sexo cada año. Para su comercialización tienen que crecer un mínimo de 18 meses, siendo las mayores de unos tres o cuatro años.
Los antiguos griegos ya eran muy aficionados a las ostras, las tomaban crudas, fritas en aceite de oliva o guisadas con miel y hojas de menta. Los romanos lograban hacerlas llegar vivas desde Galicia, Bretaña y Marennes.
Curiosidad: los romanos utilizaban las conchas como papeleta de voto para desterrar a un ciudadano.
Después de absorber tanto conocimiento, nos vamos a probar el producto a un local cercano. Nos ponen 6 ostras a cada uno, muy grandes y sabrosas, con un vaso de vino blanco.
Una vez terminado este aperitivo nos damos un paseo por el pueblo, a orillas de la laguna, y terminamos nuestros pasos en un bonito restaurante, con vistas a la bahía. Algunos decididos siguen comiendo ostras, aunque todos indican que eran mucho mejores las anteriores. La mayoría nos vamos a la sopa de pescado, mariscos y pescados.
Después de la comida nos dirigimos a recorrer la famosa duna de Pilat, la más alta de Europa. Tiene 115 metros de alto, 2,7 kilómetros de largo y 500 metros de ancho.
Llegamos andando hasta la base, y resulta una visión impresionante. La mayoría se relaja viendo el paisaje y haciendo fotos alrededor de la duna, pero unos pocos valientes se lanzaron a subir, tarea nada fácil, porque se hunden los pies en la arena y es muy cansado.
Hasta la cima llegaron unos cuantos!!!
Nos dirigimos finalmente al hotel en Burdeos, el Intercontinental Hotels Bordeaux, de 5 estrellas, situado en el centro. Magnífico hotel, muy bonito y elegante.
Aunque el día ha sido largo, algunos nos vamos a cenar, a un restaurante cercano, especializado en carnes, y con esta cena y un pequeño paseo a dormir.
Viernes, 16 de noviembre
Hoy nos levantamos tarde. Un magnífico desayuno en el hotel y salimos a las diez para recorrer Burdeos.
Burdeos es la capital de la región de Nueva Aquitania, tiene una población de unas 250.000 personas y de cerca de un millón de personas en la Comunidad Urbana. Es la sexta ciudad más importante de Francia después de PARIS, Marsella, Lyon, Lille y Toulouse.
Burdeos es llamada la perla de Aquitania, y también la Bella Durmiente, en referencia a sus monumentos que antes no estaban suficientemente reconocidos.
En 2007, una parte de la ciudad, Puerto de la Luna, fue reconocida como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco.
Está a 500 kilómetros de Paris y unos 50 kilómetros hasta el mar. Está atravesada por el río Garona, que nace en el Pirineo Central, tiene 570 km de longitud y es uno de los más importantes de Francia.
La Ciudad cayó bajo la influencia del Imperio Romano hacia el 60 ac.
Esta zona ha sentido el sentimiento de independencia, y fue independiente entre 1362 y 1372 bajo el reinado de Eduardo, el Príncipe Negro, pero finalmente tras la batalla de Castillon en 1453 fue anexada a Francia.
Catedral
Ha tenido deseos de separación, en 1462 tuvo Parlamento propio, se sumó a la sublevación de Los Fronda, pero acabó en 1653 con la entrada del rey Luis XIV en la Ciudad.
El Baronu Haussmann la tomó como modelo de pruebas urbanístico, para la remodelación de Paris, en época de Napoleón III.
Durante la Primera Guerra Mundial el gobierno francés se retiró a Burdeos. Y en 1940, durante la Segunda Guerra Mundial se volvió a acoger brevemente al gobierno
Recorremos a pie el centro de la ciudad, calles con unos edificios clásicos, visitamos la Catedral de San Andrés, con sus portadas esculpidas y coro gótico, la puerta Cailhau, la iglesia de Santa Cruz, la basílica de Saint Michael, la puerta de la gran Campana, etc.
Llegamos a la orilla Del Río, con un estanque que imita un gran espejo, un paseo muy bonito a lo largo del río que nos lleva a un restaurante típico, La Tupina, que nos da una excelente y muy entretenida comida.
Por la tarde, descansamos un poco en el hotel, y Asun y yo salimos a pasear por la calle comercial, Saínt CATHERINE, y Asun compra algunos regalos para nuestros nietos.
Nos encontramos con otros miembros del grupo, y acabamos charlando en el bar del hotel, anticipando la cena. En el grupo predominamos personas de las que tenemos que cuidarnos, y decidimos tomar algo ligero, no complicarnos demasiado.
Y después de una cena ligera, nos retiramos a descansar.
Sábado, 17 de noviembre
Dejamos Burdeos con dirección a la zona de La Rochelle, capital de Charente Marítimo.
Aquí empieza la parte de aventura de la expedición. Está convocada una huelga de transportistas en toda Francia, con motivo de la subida del precio de los carburantes, los impuestos y sus condiciones laborales. Una gran huelga, que posteriormente hemos visto por televisión. En principio, parecía que era para el sábado. El domingo la seguimos viendo en todo su vigor, más fuerte que el sábado, y parece que, al menos, el lunes también siguieron. Se le denomina “gilets jaunes”, chalecos amarillos,por los chalecos amarillos reflectantes que llevan.
Anticipo que nosotros no tuvimos ningún problema de violencia ni desagradable, aunque el domingo por la noche, a la vuelta, vi por televisión escenas de violencia en Paris.
Con estos antecedentes salimos de Burdeos dirección a La Rochelle. Por la autopista el tráfico era muy lento, muchos camiones y coches que entorpecían la circulación, llevando una velocidad reducida.
Antes de acabar parados, el conductor de nuestro autobús, en contacto con otras informaciones, decide salir, y seguir por carreteras secundarias. En principio, todo va bien, pero pronto en una rotonda nos encontramos con un piquete que tiene controlado el tráfico. Piquete de unas doscientas personas, pacíficos y simpáticos, coreando consignas.
Pero no nos dejan pasar, y nos desvían de vuelta por donde veníamos. El conductor y Antonio se bajan, explican nuestro caso, la verdad no se que dicen, pero consiguen que nos dejen pasar, es más, nos dejan entrar en la autopista y nos escoltan dos policías motorizados hasta abrirnos paso a la autopista. Por allí circulamos solos, toda la autopista era nuestra.
Cuando nos aproximamos a La Rochelle, ya nos encontramos en otras rotondas, piquetes cortando el tráfico. Afortunadamente, Antonio y el conductor negocian y nos dejan pasar, y llegamos a Ka Rochelle.
Es una ciudad muy agradable, su Puerto Viejo y el puerto de Les Minimes, dedicado a embarcaciones de recreo.
Visitamos la ciudad andando. Hemos llegado con más de una hora de retraso sobre el horario previsto, pero merece la pena. Una población muy bonita, con residencias muy interesantes, casas antiguas, monumentos..,
En realidad, muy sencillo pero muy cuidado.
Vamos a comer a un muy bonito restaurante del puerto, a la carta, y una excelente comida. Incluso algunos siguieron pidiendo ostras…
La comida se interrumpe a los postres, porque el conductor nos dice que lis huelguistas van a cortar las calles. Salimos rápido, bueno, lo más rápido que se puede considerar en personas de nuestra edad, pero ciertamente al ir hacia el autobús, situado en una calle a un kilómetro del restaurante, encontramos a la policia, los manifestantes, que nos van alcanzando. Hay que acelerar. Están a 100 metros y si nos cogen, no podremos salir.
Pero todo sale bien, alcanzamos el autobús y nos vamos escuchando canciones revolucionarias a nuestras espaldas.
Nos dirigimos ahora hacia la isla de Ré. Es una isla que tiene turismo de lujo interno francés. Tiene 30 kilómetros de largo y 5 de ancho, muy plana, y conectada actualmente al continente con un puente de 2,9 kilómetros, acabado en 1988.
Para entrar, tenemos que negociar con un par de piquetes más, pero todo va bien. Llegamos con retraso, por lo que tenemos que acelerar la visita. Recorremos la isla en el autobús, y nos bajamos a pasear en uno de los pueblos más importantes, Saínt Martin. Caminamos por los muelles, una muralla, hacia el pequeño pueblo alrededor de un puerto. Pero hace mucho viento, mucho frío, y llueve. El paseo no es muy tranquilo, aunque resistimos y damos unas cuantas vueltas por allí.
Agradecemos la vuelta al autobús, y ya nos dirigimos al descanso del hotel. Estamos en un hotel aislado, en la costa. El hotel MGALLERY, la Grand terrace hotel spa, 4 estrellas.
Nuestra habitación da directamente al mar, con una vista espectacular, especialmente para nosotros en el amanecer, precioso, paleta de colores, todo de diseño moderno, muy agradable.
Algunos se van al Spa, y se lo pasan muy bien. Nos lo cuentan luego, y lo bien preparado que lo tienen.
Hay una anécdota que nos refresca la noche. No identifico al protagonista, pero estando en la piscina, un señor le da una palmada cariñosa en el culo a una señora que cree que es la suya, pero no lo es. La señora muy divertida, no se enfada. Incluso al salir le dice que ahora no se equivoque de habitación, que está con su marido… Lo que nos hemos preguntado todos es el origen de la equivocación, porque todas las mujeres, menos la suya, que llevaba un traje de baño de colores vivos, iban con el traje de baño comprado en el spa, negro, negro. En fin, le resultaría cercano el contorno…
Unas risas más y cenamos en el restaurante del hotel, de lujo, lleno a tope.
Domingo, 18 de noviembre
Nos dirigimos hacia la región de Cognac, famosa por su aguardiente de vino. La Ciudad está situada a orillas del río Charente y es una zona muy bonita.
Creíamos que había finalizado la huelga, pero grave error, a pocos kilómetros de Burdeos encontramos de nuevo bloqueada la carretera. Esta vez los dos negociadores no tienen éxito y debemos dar la vuelta. El conductor busca carreteras secundarias, pero nos encontramos piquetes que nos impiden avanzar. En un momento determinado, después de mil vueltas, aparecemos de nuevo en la primera rotonda que no nos dieron paso. Vuelta a negociar y esta vez se apiadan de nosotros y nos permiten el paso. Para hacerlo corto, tenemos que pasar por varios controles más, afortunadamente con éxito, y conseguimos llegar a Cognac con solo hora y media de retraso sobre el programa previsto.
Antonio decide no entrar a ver la ciudad, ni siquiera una vuelta, no solo por el retraso, sino también por el temor de que nos impidan salir.
Nos vamos directamente a un taller de elaboración de barricas de roble, Les Freres Moine. Allí nos hacen una demostración de como se fabrican las barricas, incluso vemos todo el proceso, ya que un trabajador forzudo nos fabrica una allí mismo.
Son todas de roble francés, “ le fendeur de merrain”. Pueden tener diferentes tamaños.
Después de esta demostración visitamos la bodega en que hay diferentes tipos de barricas y vinos y licores. Para acabar con una degustación de algunas mistelas y cognacs, de los que algunos viajeros hicieron acopio de botellas.
Uno de los dueños, Yann, nos acompaña a un bonito restaurante a comer, un excelente sitio sede de los rotarios del lugar. Comemos muy bien, pero un poco acelerados, unas exquisitas carrilleras al vino tinto. Y salimos disparados hacia el aeropuerto.
De nuevo la misma historia, la autopista cortada, aproximándonos hacia el aeropuerto por carreteras secundarias, las rotondas cortadas por piquetes, que nos pararon bastantes veces. En general, nos fueron permitiendo pasar, pero algunas veces no, lo que nos obligaba a dar nuevos rodeos. El último piquete a la entrada del aeropuerto, ya nerviosos, consiguieron que se apiadasen y nos permitieron pasar.
El vuelo era a las 18,35 horas, pero el embarque cerraba a las seis menos cuarto. Todo el grupo, menos Asun y yo, llevaban maletas grandes, que tenían que facturar. Así que, a la carrera hacia los mostradores, y con éxito, todos a bordo.
Y con esto se acaba este viaje, que será recordado por la huelga de transportistas!!!