Martes, 11 de septiembre de 2018
Lo más señalado del día:
Empezamos el viaje, y lo más interesante es la visita a la Catedral de Chartres. Y el paseo por las calles céntricas de Tours.
Hoy iniciamos Asun y yo un pequeño viaje, con destino a visitar algunos castillos del Loira, y luego llegar al monte Saínt Michel en Normandía, y acabar con un recorrido por Bretaña.
Vamos los mismos siete que estuvimos en Uzbekistán. JavierA con Maribel, JavierR con Carmen y Ricardo.
Hemos cogido un vuelo de Iberia a las 08,50 horas con destino a Paris-Orly. Allí nos espera un mini bus de 7-8 plazas, e iniciamos el recorrido, hacia Chartres, una hora de carretera.
Chartres está situada a orillas del río Eure y es la capital de la Beauce, la región de Centro-Valle de Loira. Tiene unos 40.000 habitantes.
Es famosa la Catedral de Notre Dame, de estilo gótico, aunque conserva partes del edificio románico. Está situada en lo alto de la ciudad. Fue construida en los siglos XII y XIII. Es una de las mejores catedrales góticas. Sus extraordinarias vidrieras, sus torres, fachadas y esculturas, y su cripta. Destacó sus extraordinarias vidrieras y el rosetón.
Fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1979.
En la ciudad vieja hay un gran número de casas antiguas. Como la casa del Salmón, del siglo XVI, la casa de la Bóveda o las casas de la calle de los Escuderos.
Hay un sitio particular, la casa Picasiette, compuesta de mosaicos. Fue construida en 1938 por Raymond Isidore, y para escapar de la monotonía comenzó a recubrirla de porcelana, cerámica y vidrios de colores. En 1954 fue visitada por Picasso, del que se supone que recibió el nombre. El propietario trató de recoger en la casa los colores de la Catedral.
Vemos en nuestro paseo un monumento dedicado a Jean Moulin, héroe de la resistencia, que representa un puño crispado sobre una espada quebrantada.
Entramos en El Barrio de curtidores, con una bonita vista de la iglesia de Sáinz André edificio románico, hoy centro de exposiciones. Hasta el cerro de Saínt Nicolás con vista a los jardines del obispado. En el palacio episcopal está el museo de Bellas Artes, pero no entramos.
El Barrio que rodea la Catedral tiene mucho encanto, casas de mediana altura, todo muy cuidado. Acabamos comiendo en un pequeño restaurante, muy agradable.

Seguimos viaje hacia Tours, unas dos horas de coche.
Es la antigua ciudad de la Touraine, ciudad histórico-artística que fue capital de Francia en los siglos XV y XVI. Tiene una población de unos 135.000 habitantes.
La ciudad antigua está entre dos núcleos. El Barrio de la catedral de Saínt Gatien y El Barrio de Chateauneuf. Entre estos dos barrios todo fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial. El corazón de la ciudad es la plaza Plumereau, con unos bonitos edificios y mucha animación.
Es la patria de San Martín de Tours, que estando al servicio del ejército romano, compartió su manto con un mendigo. Fue una de las etapas en el camino hacia Santiago de Compostela.
Visitamos en un largo paseo el casco histórico, en que resaltan unas casas de ladrillo mezclado con madera. Muy original.
En coche vamos hasta la Catedral, comenzada a construir hacia 1200 y que tardaron 250 años en terminar. Es muy alta, de elegantes formas, muy armoniosa, y mezcla muchos estilos diferentes de gótico.
De aquí ya nos vamos al hotel, una gran residencia situada a varios kilómetros de la ciudad. En medio de una gran finca, el Hotel Domaines de la Tortiniere en Montbazon.
Y vamos a cenar a un restaurante, La Bodega, que tiene algunos detalles españoles, pero que no es nada especial. Y a dormir.

Miércoles, 12 de septiembre
Lo más señalado del día: las visitas a los Castillos de Blois y Chambord, muy grandes. El castillo de Cheverny más pequeño es una visita cómoda y agradable.
La region de los Castillos del Loira se extiende por tres antiguas provincias: Orleanesado, Turena y Anjou. Se dibuja alrededor de la gran curva que forma el Loira subiendo hacia el noroeste, desde Gien hasta Orleans, y luego descendiendo hasta Anjou. Se completa con sus muchos afluentes, Loir, Cisse, Cosson, Beuvron, Cher, Indre, Indrois, Vienne, Thouet, Layon, Maine…
Es una zona con mucha historia, desde la época de los romanos, a las luchas de poder, las guerras con Inglaterra, la Guerra de los Cien Años… Pero os evitaré estos comentarios.
En el año 2000 se ha declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco al Valle del Loira, entre las poblaciones de Sully sur Loire, al este, y Chalonnes sur Loire, al oeste.
No hay una lista oficial de castillos del Loira, pero se considera que hay unos 40 castillos principales y una relación más amplia incluiría hasta 70 castillos.
Hoy empezamos su visita, con los Castillos de Blois, Chambord y Cheverny.
Salimos hacia las nueve de la mañana, hora y media hasta Blo
Llegamos al castillo de Blois, que fue residencia de los Reyes desde la época medieval.
Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2000.
En 1429, Juana de Arco fue bendecida en su capilla por el arzobispo de Reims, antes de dirigirse a luchar en Orleans.
El castillo medieval de los condes de Blois pasó a ser la residencia del rey Luis XII. Posteriormente también fue residencia De Francisco I y de Enrique III.
Paso por varias manos hasta la Revolución, en que fue saqueado, se llevaron los muebles, y quedó en tan mal estado que se pensó en su demolición. Pero se salvó al transformarlo en cuartel.
En 1841 fue reformado y se convirtió en monumento nacional.
Es un castillo construido durante un largo periodo de tiempo, por lo que se aprecian mezclas de diversos estilos. El inicial gótico de los siglos X a XIII, del que queda una gran sala, la Sala de los Estados. Entre 1498 y 1501, Luis XII construye un ala en que predomina el gótico flamigero. Entre 1515 y 1520, Francisco I construye otro ala, en estilo renacimiento. Finalmente, el noble Gastón de Orleans, entre 1635 y 1638 utiliza la construcción francesa clásica, clasicismo.
Después de esta visita, recorremos el centro, hasta la Catedral, de estilo gótico. Paseamos por sus alrededores, unos bonitos jardines, hasta el Ayuntamiento. Allí cogemos de nuevo el coche, y nos dirigimos a Chambord.
Antes de entrar, comemos algo rápido en la terraza de uno de los restaurantes que hay en la entrada. Si alguien prefiere una buena comida, puede hacerlo en el Hotel.
A continuación nos dirigimos a este castillo.
Se construyó para ser pabellón de caza del rey Francisco I, que residía en los Castillos de Blois y Amboise.
Es el más grande de los castillos del Loira, y está construido en estilo de la arquitectura renacentista francesa.
En 1840 fue inscrito en la primera lista de monumentos históricos de Francia, y declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1981.
Actualmente forma parte del conjunto de castillos del Loira que fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco como “Valle del Loira entre Sully-Sur-Loira y Chalonnes”, en 2000.
Su construcción original duró 20 años, por el rey Francisco I, entre 1519 y 1539. Se cree que Leonardo da Vinci estuvo implicado en su diseño, porque vivió en un lugar cercano lis tres últimos años de su vida.
Tuvo muchos cambios y ampliaciones, pero su singular arquitectura, amurallado en los límites actuales desde el siglo XVII siempre han sido respetados por todos los sucesivos regímenes políticos. Pasaron por aquí muchos reyes y personalidades. En 1930
fue expropiado por el gobierno francés.
Es un edificio peculiar, en el que destaca en su parte central una doble escalera de caracol, constituida por dos rampas gemelas que se superponen enlazándose alrededor de un núcleo hueco. Si por casualidad dos personas toman una rampa diferente, se ven por las aberturas en toda la subida, pero nunca se llegan a cruzar.
A mí personalmente me parece un poco caótica la distribución de las salas alrededor de la escalera, y me parece que debía ser complicado vivir allí.
Son sin embargo muy interesantes las terrazas que bordean por el exterior. Y las innumerables chimeneas, claraboyas y torretas. Es uno de los castillos más espectaculares de esta zona.
De aquí nos vamos al castillo De Cheverny.
Es un castillo de estilo renacentista del siglo XVII, incluido en el grupo del Val de Loire, Patrimonio de la Humanidad.
Es de propiedad privada y está habitado, pero se puede visitar, mostrando unos magníficos tapices y mobiliario de la época.
En este castillo se inspiró el dibujante Hergé, para situar la mansión del capitán Haddock, el castillo de Moulinsart, en las aventuras de Tintín.
Hay una exposición muy curiosa del mundo de Tintín, con dibujos de sus cómics y habitaciones ambientadas en las escenas de sus aventuras. El capitán Haddock y sus maldiciones, los detectives Dupont y Dupont, Hernandez y Fernàndez en versión española, la cantante de ópera, la Castaffiori, el profesor Tornasol, y, por supuesto, su inseparable perro Milú. Muy entretenida.
El castillo inspiró a Hergé para el dibujo de la mansión del capitán.
El castillo está decorado muy bien. Actualmente hay una exposición temporal, de figuras de Lego, que representan películas o aventuras muy conocidas. Dentro de las habitaciones nos encontramos hechos con piezas de Lego, los pájaros negros de la famosa película de Hitchcock, Scooby Doo, Sherlock Holmes, el fantasma de Canterbury, James Bond… Muy curioso
Acabamos tomando unos estupendos helados de una y dos bolas en el bar del castillo.
Y al salir, visitamos las perrera, en que hay unos 40 perros de caza, adiestrados para las famosas cacerías que tienen lugar varías veces al año. Se les ve muy bien cuidados, activos, inquietos.
También hay un huerto, muy bien cuidado, con muchas hortalizas y hierbas para condimentar estos excelentes platos franceses.
De vuelta al hotel, disfrutamos de una excelente cena en el propio hotel, muy cuidada, muy bien atendida, muy buen servicio y muy amable.
Y con todo esto, acabo de escribir esta historia y hasta mañana.

Jueves, 13 de septiembre
Lo más señalado del día.
Los jardines de Vilandry son una maravilla. El largo paseo es muy agradable. El castillo de Chenonceau es uno de los más bonitos, al estar edificado sobre el río. El castillo de Amboise destaca por sus vistas sobre la ciudad
Amanece un día nublado. Nos dirigimos primero a Vilandry, que está fuera del programa.
Destacan sus muy cuidados jardines, por los que damos un largo paseo.
Está dividido en varias zonas. El jardín decorativo, dedicado al amor. El amor tierno, con corazones separados por llamas, el amor apasionado, con corazones rotos por la pasión, el amor fugaz, ilustrado con alas de mariposa y abanicos, y el amor trágico, con Filis de puñales, espadas y flores ro has como la sangre.
A continuación el bosque, el jardín del agua, en torno a un pequeño lago que refleja el entorno, como un espejo. El jardín del sol, El laberinto, el jardín de los Simples, dedicado al cultivo de plantas aromáticas culinarias y medicinales. Para acabar en la huerta, con hortalizas de todos los colores.
Nos marchamos con un poco de lluvia, un recorrido de una hora hasta el Castillo de Chenonceau.
Llamado castillo de las seis damas, porque sus propietarias han sido siempre mujeres.
Aunque sus orígenes se remontan al siglo XI, el castillo actual se edificó entre 1513 y 1521 sobre el río Cher. Tomas Bohier y su mujer Katherine Briconnet mandaron derribar la fortaleza y el molino de la familia Marques.
En 1547 el rey Enrique II lo donó a su Bella e inteligente favorita, Diana de Poitiers.
Al enviudar de Enrique II, Catalina de Médiicis que lo embelleció hasta su muerte en 1589.
En 1589, cuando murió su marido, Enrique III, Luisa de Lorena se retiró aquí.
En el siglo XVIII Louise Dupin le devuelve a su esplendor. A esta familia perteneció la famosa Georges Sand.
En 1864, Marguerite Pelouze, de la burguesía industrial, lo restauró como en su mejor época.
En la Primera Guerra Mundial, Simone Menier, de una familia de chocolateros, actuando como enfermera jefe, lo gestionó como un hospital.
Es un edificio muy espectacular, con arcos sobre el río, que sustentan las plantas de galerías.
Tiene muy cuidados jardines. A la salida visitamos una exposición sobre la enfermería que tuvo durante la Guerra, una galería de carrozas, y algunas otras exposiciones.
Nos vamos a comer a un bonito restaurante en Amboise. Después visitamos el Castillo. Es una larga subida, ya que domina la ciudad desde un promontorio, y el río Loira lo rodea a su paso por Amboise. También incluido en el conjunto de castillos del Valle del Loira.
Aquí se encuentra la tumba de Leonardo da Vinci, que vivió tres años en el cercano castillo de Clos Lucé, con el que se hizo un pasaje subterráneo para comunicar ambos castillos. La tumba de Leonardo está vacía, ya que fue profanado por los hugonotes. Sin embargo, el folleto que nos dan dice que los restos de Leonardo se encontraron en 1863 y se encuentran en la tumba situada en la capilla de San Huberto.
Aunque había algunas construcciones, su verdadera transformación comienza hacia 1470 con Luis XI. Ha sido residencia de todos los reyes de las Casas Valois y Borbón. En las épocas que no vivían aquí los reyes, muchas veces se dedicaba a criar a sus hijos.
Fue cárcel en el siglo XIX y actualmente pertenece a la familia de Orleans.
En la visita destacan la sala de los tamborileros, la sala del Consejo, la sala del Copero, el gabinete de Enrique II y el de la familia de Orleans.
Tiene unos bonitos jardines, pero lo más destacado para mí, es el mirador sobre la ciudad, con vistas a la curva del río, de la isla, del puente… es una fantástica vista.
De aquí, a 400 metros se encuentra el Castillo del Cloux, llamado Castillo de Clos Lucé
Fue la residencia durante los tres últimos años de vida de Leonardo da Vinci.
Es más mansión que castillo. Leonardo falleció en 1519, se dice que en los brazos del rey Francisco I.
En los sótanos podemos ver numerosos modelos dibujados por Leonardo, y una reconstrucción de muchas de sus máquinas, y en los jardines hay instaladas algunas de sus maquetas en gran tamaño.
Volvemos al hotel y salimos a cenar a un restaurante cercano, L’evidence, recomendado en la guia Michelin. Tiene una combinación con comida asiática, y tenemos una cena muy agradable.
Viernes, 14 de septiembre
Lo más destacado del día:
Hoy es un día de transito hacia la costa. La primera parada es en el Castillo de Angers, fortaleza con grandes murallas, en que destaca el tapiz del Apocalipsis de más de 100 metros de largo.
Pasamos por Rennes, no especialmente interesante, y llegamos a Saínt Malo, donde nos instalamos en un precioso hotel frente al mar.
Salimos hacia Angers, hora y media de coche.
En la ciudad de Angers, sobre un promontorio que se alza por encima del río Maine.
La fortaleza está sobre un promontorio rocoso que ya fue ocupado por los romanos.
Ha tenido una larga historia. La amenaza de los normandos obligó al conde de Anjou a establecerse aquí en el siglo IX. Tres siglos después, durante el reinado de la dinastía Plantagenet se levantó este palacio.
Hoy ha sido convertido en un museo que tiene la colección más antigua y más grande de tapicerías medievales del mundo, destacando el Tapiz del Apocalipsis del siglo XVI. Hecho por encargo del duque Luis I de Anjou en 1375 tiene más de 100 metros de largo y tardó siete años en elaborarse. Estaba compuesto por 6 tapices exclusivamente de lana, de 6 metros de alto y 23 metros de largo. Relata escenas del Apocalipsis de San Juan y la lucha entre el bien y el mal.
Un paseo en El Barrio medieval y entramos en la Catedral de Saínt Maurice, gótica, con un extraordinario púlpito de madera, un gran órgano y un rico baldaquino.
A continuación viaje de dos horas hacia Rennes. Es la capital de la región de Bretaña y sede del parlamento de los estados bretones.
Fue en los siglos antes de Cristo, capital de la tribu gala de los Redones. Actualmente es la décima población de Francia, tiene unos 225.000 habitantes, y es una importante ciudad universitaria.
Destacan sus casas medievales con fachadas de entramado de madera y su gran catedral.
Actualmente es una ciudad universitaria con un centro histórico muy bien conservado.
Está situada a 50 km del Canal de la Mancha, en la confluencia de los ríos Vilaine e Ille.
Llegamos hacia las 14,30 horas.
Ya es tarde para comer y tomamos unas ensaladas y unas pizzas. Damos una vuelta por el centro histórico, en que hay mucha vida, hay muchos jóvenes, bullicio y alegria, supongo que acentuada la vida universitaria en un viernes por la tarde.
La Catedral está cerrada y parece en obras y un poco abandonada. Enfrente hay un edificio que parece un centro cultural o similar. Es una construcción muy rara. Sobre una estructura antigua, se han levantado unas estructuras metálicas, destacando un gran prisma de metal, brillante, sin ventanas. Muy extraño.
Seguimos viaje hasta Saínt Malo, en que nos alojamos en el Grand Hotel des Thermes, hotel balneario

. Nuestra habitación da directamente al paseo y a la playa. Hace sol y el mar tiene un precioso color.
Damos un paseo por la orilla de la playa, un día precioso y nos preparamos para ir a cenar.
Sábado, 15 de septiembre
Lo más destacado del día.
La visita de Saínt Malo, y el recorrido por la costa, alrededor del estuario, bonitas vistas al mar, al Forte de la Latte, en que pudo haber un importante conflicto internacional con motivo de un perro chillón, y paseo por el Cabo Frehel.
Ayer fuimos a cenar a un tradicional restaurante del centro de la ciudad, una buena mariscada, ostras, mejillones, gambas, cigalas y cositas así. Muy bueno todo.
Hoy nos toca recorrer esta zona.
Saínt Malo es una ciudad portuaria, antigua capital corsaria, con altas murallas de granito del siglo XIII, rodeando el casco antiguo.
En el centro está la catedral, de estilo románico y gótico.
Ya en el siglo III los romanos la fortificaron
En su historia destaca que en 1590 declaró su independencia de Francia convirtiéndose en República independiente durante 4 años. Se acabó su independencia en 1594 con la conversión al catolicismo del rey Henri IV.
Se convirtió en un importante centro comercial y marítimo.
En el siglo XIX fue uno de los centros balnearios más importantes de Europa.
En la Segunda Guerra Mundial tras el Desembarco de Normandía, las tropas alemanas se hicieron fuertes allí. En su toma se utilizó por primera vez el napalm, quedando devastado el puerto y una gran parte de la ciudad.
Actualmente es una importante ciudad turística, de 50.000 habitantes, pudiendo multiplicar esa población cuatro o cinco veces en verano.
Paseamos por las murallas y visitamos el Castillo.
La catedral de Saínt Vicent es de estilo gótico y románico, origen del siglo XIII. Sufrió muchos desperfectos en la guerra mundial.
Iniciamos un recorrido por la costa y el estuario, hasta Fort La Latte. Una fortaleza espectacular, sobre los acantilados. Su construcción fue comenzada por la familia Goyon en 937 y completado en 1209.
En la tentativa de Carlos V de anexionar la Bretaña, fue situada por Bertrand Duguesclin, que ayudado por unas galeras dirigidas por un almirante español, y venidas de Santander fue conquistada en 1379.
Se desarrollaron muchas batallas y fue sitiado muchas veces. En 1597, un cuerpo de ejército de 2000 hombres, la mayoría españoles, lo atacó. Se hizo una defensa heroica y las dos partes delanteras fueron tomadas e incendiadas, y solo el torreón resistió.
Fue reconstruido, y el Fuerte sirvió para que protegiese a los barcos que iban por la zona.
Muy bonito.
Durante el camino de vuelta tuvimos un grave incidente diplomático. Nos cruzamos con una señora que llevaba un muy pequeño perro blanco, muy bonito, peludo. Al pasar Maribel el perro se le tiró ladrando con la mala leche de estos perros pequeñitos. Maribel pegó un bote, con un fuerte susto, y en su reacción instintiva, le dijo: “Mierda de perro”. La dueña se volvió y empezó a insultar en francés y vociferar a Maribel, que la miro, y displicente la ignoro y siguió caminando. Esto puso más nerviosa a la dueña del perro, que empezó a insultar a Maribel cada vez con más fuerza e indignación, en italiano, por si acaso, y luego en alemán… Me ha recordado esta señora, con la cara roja, iracunda, al Capitán Haddock de Tintín, cuando se enfadaba y lanzaba la retahíla de improperios… La sangre fría de Maribel, que no se inmutó, evitó un posible conflicto internacional.
Seguimos hasta el extremo, el Cabo Frehel, en que hay un importante faro. Nos damos unos paseos por los acantilados. Mucho sol, un mar en calma, la belleza de los colores… y mucha paz y serenidad.
Vamos a comer a Dinard, una ciudad de vacaciones. Y comemos en el Grand Hotel Barriere, con vistas a la bahía. Un día soleado, una buena cocina, y un remate con un excelente Calvados. Este hotel es muy famoso, es el hotel de referencia, han venido muchas estrellas internacionales. En esta zona se rodó hace años la famosa película Los Vikingos, con Kirk Douglas y Tony Curtís, que se quedaban en este hotel. Hay muchas fotos de artistas por las paredes.
Seguimos viaje a Dirnan, ciudad medieval. Nos damos un paseo por las calles. Hay muchos sitios y comercios interesantes. Pero a mí el que más me gusta es una tienda que envasa conservas, de muchos tipos, en unas latas muy bien decoradas, La Bella Eloísa.
Recorremos tiendas muy divertidas, de artículos de decoración, tiendas de chocolate que hacen obras de arte. Muy agradable y un entorno atractivo para pasear.
Entramos en la Iglesia, con unas bonitas vidrieras.
Y de vuelta a visitar Saínt Malo. Es una ciudad muy cuidada. Barrios residenciales, bonitas casas. El centro tiene muchos comercios de calidad y está repleto de restaurantes, en especial, de pescado y marisco, como el que cenamos anoche.
En el patio del Ayuntamiento se está preparando una fiesta para la noche.
La ciudad se encuentra totalmente rodeada de una gran muralla. Subimos y hacemos un pequeño recorrido por las murallas, muy bonito, todo con vistas al mar.
Bajamos y visitamos la Catedral, en la que están diciendo misa. Luego un pequeño paseo por las calles, muy cuidadas, edificios con comercios, bares, restaurantes, una ciudad con mucho encanto.
Seguimos paseando, el puerto repleto de barcos veleros, una reproducción de una fragata de la batalla de Trafalgar…
Y vuelta al hotel para prepararnos para la cena.
La cena la hacemos en un restaurante de la ciudad, muy pequeño, seis mesas, Le Bistrot du Rocher, que nos han recomendado. Y las señoras hoy se retiran a descansar de tanto ajetreo y sobre todo, tanta comida.
La cena muy agradable con unos buenos entrantes de folie y otras delicatessen, un segundo plato, diferente, pescado, pichón y maigret de pato. Por mi parte, para no señalar a nadie, pedí un plato de cocina tradicional, creo que se dice aouillette de Dinan, una gran salchicha de cerdo con patatas, champiñones, coles y otras verduras, una especie de cocido de Bretaña. Muy bueno, aunque quizá excesivo para cenar.
Para acabar el día y situar un poco los comentarios, después de la cena, me parece un buen momento para resumir las dinastías de los reyes franceses. Para más detalles, acudir a la wikipedia
Hay tres dinastías,
a) Capetos de 987 a 1328, del primero Hugo Capeto a Carlos IV el bello.
b) Valois de 1328 a 1589, de Felipe IV a Enrique III.
c) Borbones de 1589 a 1791. De Enrique IV a Luis XVI.
Posteriormente, la Restauración. Luis XVIII de 1814 a 1824, con la interrupción de Napoleón. Carlos X en 1824 y posteriormente Luis Felipe hasta 1848, que es una rama de los Borbón, la familia Orleans.
Y ahora, después de publicar el blog, me voy para la cama….

Domingo, 16 de septiembre
Lo más destacado del día.
Dedicamos la mañana a la visita del Monte Saínt Michael y la tarde a recorrer los lugares del desembarco de Normandía. La anécdota del día es la compra de las latas de galletas, en cajas metálicas de colores.
El Monte Saínt Michel es una pequeña isla rocosa del estuario del río Couesnon, situada en la región de Normandía. Debe su nombre a la abadía consagrada al culto del Arcángel San Miguel.
Es uno de los edificios más turísticos de Francia. En la cumbre de la Iglesia a 170 metros se encuentra una estatua del Arcángel.
Fue declarado monumento histórico en 1862 y desde 1979 como Patrimonio de la Humanidad.
El primer oratorio se dedicó a San Esteban, en el siglo IV. El segundo en honor de San Sinforiano. Se hizo en el 709 una pequeña iglesia dedicada al Arcángel.
En el 966, a petición del duque de Normandía, se establece una comunidad de benedictinos, que durante ocho siglos no paran de construir y agrandar.
En 1204 fue incendiado por guerreros bretones. El nuevo Monasterio de la Maravilla fue terminado en 1228, de estilo normando. Se mantuvo inexpugnable, los ingleses no pudieron conquistarlo. Se hicieron varias construcciones en estilo gótico flamígero.
En el siglo XIV la población se extendió hasta el pie del peñasco.
En el siglo XVII se convirtió en sitio de reunión de grupos esotéricos dedicados a la alquimia.
En 1791 los últimos benedictinos dejan la abadía, a consecuencia de la Revolución Francesa.
Se convirtió en prisión, hasta 1863. En 1874 fue convertido en monumento histórico, y restaurado en múltiples ocasiones.
En el siglo XX se construyen varios hoteles y se convierte en un importante centro turístico.
Además de la Abadía, está la capilla de Notre Dame, la iglesia parroquial De San Pedro y el fuerte y capilla de Saínt Aubert.
Desde 1979 está incluido en la lista del patrimonio mundial de la Unesco.
Es un monumento único, su plano no puede compararse a ningún otro monasterio. La iglesia abacial, situada en la cima, reposa sobre criptas que crean una plataforma capaz de soportar el peso de una iglesia de 80 metros de largo, el llamado edificio de la Maravilla.
Aprovechando que uno de mis hijos se llama Miguel, voy a explicarle algunos datos relativos a este Arcángel. San Miguel es el jefe de la milicia celeste, su general. En el libro del Apocalipsis aparece como un luchador que combate y vence a un dragón, que simboliza al demonio. En la época medieval, San Miguel es quien conduce las almas de los muertos a la espera del juicio final.
En occidente el culto a San Miguel apareció en el siglo V con la elevación de un primer santuario en el monte Gargano en Italia.
Su culto se multiplica en Europa. Tras la Guerra de los Cien Años su culto se multiplica, debido a la resistencia del Monte ante los ingleses.
Con la Contrarreforma adquiere una nueva dimensión. Solo el angel militar, jefe de la milicia, podía asegurar la lucha contra la herejía protestante.
Se suele representar a San Miguel con una espada y una balanza. La estatua que remata el campanario futre Ali zafa en 1897 por el escultor Emmanuel Fremiet. Ha sido restaurada en 1987, con unos nuevos dorados.
La entrada hoy es gratuita, Domingo y gratuita por ser el día del patrimonio, o algo así, por lo que estamos allí dentro miles de personas. Hacemos todo el recorrido. Hay una única calle que va serpenteando con grandes cuestas. A medio camino hay una interesante exposición sobre diferentes iglesias católicas y ortodoxas en todo Oriente Medio y la India. Muy curioso.
A la mitad del camino, mirando un letrero me sorprende una voz conocida. “Hombre, Rafa, que haces tú aquí “. Es un íntimo amigo Alejandro y su mujer Cuca, que aparece tan alegre dando carcajadas, pues ya veis, que casualidad. Entre miles de personas de todo el mundo, nuestros grandes amigos de Madrid. Llevan un recorrido parecido al nuestro, pero al revés, y ellos se concentran más en Bretaña y no visitan los Castillos del Loira.
Al bajar, decidimos comprar unas bonitas latas de Galletas, latas metálicas y coloridas a tope. La agente de la compra, Carmen, dirige la operación de compra, estudiando ofertas y precios. Elige las latas más grandes. Necesitamos 4 latas, uno para cada grupito, y adelante. La oferta es para tres. Y cuatro, no son dos más dos que es más caro. Y además, nos regatean la bonita bolsa de regalo. Carmen vence y se lleva las latas con dos bolsas de regalo. Pero ha costado.
Nos dirigimos a comer al restaurante elegido. Es uno de los clásicos. La Mere Poularde, repleto de fotos de famosos, políticos, escritores, artistas, de todo.
Pues lo primero, que es la una y la reserva es a la una y media, que esperemos fuera nuestro turno. Aprovechamos para tomar el aperitivo.
Cuando nos llega la hora, nos llevan al primer piso, un restaurante fenomenal, muy bien puesto, con amplitud, en un lugar tan pequeño!!!
Comemos estupendamente, la especialidad son tortillas de diferentes cosas. Lo curioso es que traen las tortillas, todas iguales, tortillas claro está, y traen sartenes con vieiras, con ladrona, con salmón, y tú luego te lo añades a las tortillas. Nunca lo había visto. Lo completamos con foie, paté, solomillo, Carre de cordero… salimos Bien comidos…
Una aclaración. Para entrar hay que subir en unos autobuses, gratuitos, hay que hacer cola. La alternativa es subir andando, un agradable paseo de 40 minutos. Y la bajada, lo mismo.
No paso a comentar el tema de las mareas. Este comentario se está haciendo muy largo. Pero aquí las mareas son muy importantes. Suben y bajan con mucha rapidez. Hay dos veces al año que suben varios metros alrededor del monasterio.
Y lo dejo ya. Para no aburrir demasiado.
De aquí seguimos a ver las playas del desembarco de Normandía. El cementerio americano de miles de cruces blancas está cerrado cuando llegamos. Visitamos los monumentos y esculturas de la playa, de Omaha. Creo que este era el nombre en clave del desembarco. Y no voy a hablar del desembarco, es una historia muy triste, que esperemos no vuelva a repetirse.
Y ya es muy tarde. Mañana lo acabo de contar.
Lunes, 17 de septiembre
Lo más destacado del día es la visita a Etretat y sus acantilados, el paseo por la elegante ciudad turística de Deauville y el paseo por Honfleur y su gran iglesia de madera.
Ayer después de visitar la playa de Omaha teníamos previsto ir a Arromanches para ver lo que queda del puerto artificial que concibió Churchill y que permitió el desembarco de los ingleses. Pero era ya tarde y nos saltamos esta visita. .
Así que llegamos hacia las ocho y media a Honfleur, ciudad en la parte sur del estuario del río Sena, en el departamento de Calvados.
Tiene un bonito puerto. Sus casas y paisajes inspiraron a muchos artistas, aquí se originó la Ecole de Honfleur, que contribuyó al surgimiento del movimiento impresionista.
El grupo ya está empezando a acusar el cansancio de la intensidad del viaje, y vamos a cenar Ricardo y yo, solos. Los restaurantes seleccionados a las nueve de la noche ya no nos atienden, y varios que encontramos al paso, tampoco. Acaban aceptando darnos algo en una terracita del paseo que bordea el puerto. Una tortilla francesa y dorada, cena ligera.
Nos quedamos a dormir en un bonito hotel, el Mercure Honfleur, muy cerca del centro.
Comenzamos el día con la visita a Le Havre, Ciudad situada en el departamento de Sena Marítimo, en el estuario, a orillas del Canal de la Mancha.
Fue fuertemente bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial. Condecorada con la Legión de Honor en 1949 y reconstruida entre 1945 y 1964. En 2005 declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco.
El centro reconstruido ocupa 133 hectáreas y representa “un ejemplo excepcional de la arquitectura del urbanismo posterior a la guerra “.
De aquí nos vamos a Etretat. Pequeña ciudad costera en que destacan unos impresionantes acantilados. Paseamos por la playa y sus calles. Muy agradable
Seguimos a Deauville, una ciudad de veraneo, de lo más elegante de Francia. En la playa vemos el emblemático Hotel Le Normandy, fantástico, al lado del Casino. En las calles adyacentes se encuentran las tiendas de las mejores marcas. Las casas son en su gran mayoría de estilo normando, muy cuidadas y bonitas. Es una población muy elegante y tranquila.
Para terminar volvemos a Honfleur. Paseamos por sus calles, la zona de los artistas. Vemos la iglesia de Santa Catalina, la más grande de Francia construida en madera. El puerto con muchos restaurantes de marisco y pescado.
Y como despedida del viaje, una cena fenomenal, en el Restaurante L’Abshinte, muy buena comida y buen servicio. Está completamente lleno, llegamos a las ocho y media y dos horas de muy agradable conversación…