Iniciamos una visita a la isla de Hierro.
El Hierro es la más occidental y meridional de las Islas Canarias. Pertenece a la provincia de Santa Cruz de Tenerife. Su capital es Valverde. Con una población de 11.423 habitantes (año 2022) y una superficie de 268,71 km², es la menos poblada y extensa entre las principales islas del archipiélago.

En la isla de Hierro se puede hacer buceo durante todo el año ya que el agua está entre los 18 y los 25 grados, con una visibilidad de hasta 50 metros. Hay 46 puntos de inmersión en toda la isla.
Otra actividad que atrae a la gente es el senderismo, El Hierro ofrece una enorme cantidad de rutas por zonas desérticas, bosques, volcanes, acantilados o llanuras. Muchas de ellas pasan por alguno de los miradores que ofrecen las mejores panorámicas de la isla.
Se puede bañar en piscinas naturales, como la del Charco Azul.
En la isla se deben conocer los tres municipios herreños: Valverde, Frontera y El Pinar.
Otro atractivo de la isla es para la gente que le gusta ver todos los rincones de la isla desde el cielo, porque es uno de los destinos preferidos de los aficionados al parapente.
Es martes, 17 de octubre de 2023. Y salimos en avión de Madrid a Tenerife, para enlazar con otro avión a la isla de Hierro. Nuestros amigos Toñi y Fernando, que viven una gran parte del año en la isla, nos han invitado a conocerla. Viajamos Marisa y Javier, y Asun y yo. Dispuestos a recorrer todos los lugares de esta maravillosa isla.
Llegamos al aeropuerto de Hierro pasadas las cinco de la tarde, hora canaria, sin contratiempos. En el aeropuerto nos esperan nuestros amigos que han alquilado un coche grande, de 8 plazas, para estos días.
Vamos camino del hotel. Pero por el camino nos quieren enseñar un par de lugares muy bonitos.
En el pueblo de Echedo hay un lugar llamado Charco Manso que es un lugar mágico, creado por coladas basálticas y en el que la naturaleza ha formado, de manera caprichosa, cuevas, arcos y zonas de baño. Han construido un bonito mirador, con pasarelas y caminos. Un lugar muy especial.







Arco natural, motivo de fotos publicitarias de la isla.
Y de aquí seguimos a otro lugar cercano. El Pozo de las Calcosas, que está en la zona de El Mocanal.
Estas casas las construyeron pescadores para pasar el verano. Aunque se llega en coche a la parte alta del acantilado, donde hay dos restaurantes, se baja hasta el pueblo por un agradable y corto paseo con grandes vistas al océano y a la sinuosa costa. La piedra redondeada por la erosión marina sirve de pequeña baldosa en muchas vías y los baños cobran más significado junto a una curiosa escultura elaborada en 2007 con material reciclado y que homenajea a Neptuno. Un lugar digno de un dios.






Y pasadas las ocho de la tarde llegamos al Hotel-Balneario Pozo de la Salud. Es un hotel muy bonito, pertenece a Frontera, a la orilla del mar, entre las rocas. Es también Balneario, con diferentes tratamientos clínicos y estéticos.
El hotel se ha edificado en un lugar que tenia aguas con propiedades medicinales, llamado actualmente Pozo de la Salud (antiguamente «Pozo de Sabinosa»). Fue perforado entre los años 1702 y 1704 y pronto se difundieron sus propiedades curativas y al tratamiento venían muchas personas de la isla y también de fuera. El antiguo lugar de hospedaje se llamaba «Casa Rosa», lugar muy conocido en la isla.
Miércoles, 18 de octubre

Vistas desde la terraza por la mañana






Salimos del hotel un poco antes de las diez de la mañana a visitar el Poblado Guinea.

Situado al pie de la Fuga de Gorreta y en el extremo oeste del conjunto arqueológico de Los Juaclos, tenemos el Poblado Arqueológico de Guinea, uno de los yacimientos arqueológicos más antiguos de la isla y actualmente convertido en el primer ecomuseo de España y uno de los museos al aire libre más importantes de Europa. Quince siglos de historia quedan reflejados en él, a través de sus usos, estructuras y arquitectura. Se pueden visitar las viviendas de los primeros habitantes de las islas y las de los posteriores colonizadores.
Hay un conjunto de viviendas en piedra con cuevas en su interior donde se recrean la vida y costumbres de los bimbaches, primeros pobladores en la época de la Prehistoria.
Los aborígenes canarios fueron unos pueblos de origen bereber que parece que llegaron a las islas unos 1.000 años a.C. Y habitaron las Islas Canarias hasta la conquista del Reino de Castilla entre los años 1402 y 1496. Aunque todos los pueblos tenían raíces comunes, cada isla tenía sus propias leyes y costumbres, lo que a menudo ocasionaba enfrentamientos entre poblados.
Canarios los de la isla de Gran Canaria; Gomeros los de La Gomera; Guanches los aborígenes de Tenerife; Majos o mahoreros los de Fuerteventura y Lanzarote. Y Bimbaches en Hierro.
El Ecomuseo de La Guinea es un espacio dedicado a preservar y mostrar la cultura y el patrimonio natural de la zona, con exhibiciones y programas que incluyen la geología, la biología y la agricultura de la isla.
Comenzamos la visita en una gran cueva, una burbuja Volcánica, una de las atracciones más importantes de este Ecomuseo es, sin duda, la Cueva de Guinea. Un tubo volcánico visitable de casi 90 metros que cuenta con varias galerías y que es el único de este tipo que puede visitarse en esta isla. La cueva tiene una bóveda central que alcanza los 20 metros de altura y los 16 de diámetro.

Para entrar nos ponemos una redecilla en el pelo, por motivos higiénicos, y encima un casco.
Siguiendo un túnel desde esta burbuja, se llega a otra burbuja, de la que se ha caído el techo. Si cumple tres condiciones se llaman jameos. Que tengan acceso al aire libre, que tengan agua y que alberguen especies vivas.

La tradición lo llama La olla de Isidro. Hay una leyenda que dice que el tal Isidro no cumplió el precepto de fiestas de guardar el día 26 de julio, el día de Santa Ana. La Santa era un poco rencorosa y mandó un rayo sobre Isidro en este punto, abriendo esta cueva y castigando al pobre Isidro.
En cualquier caso, es un enclave natural extraordinario, de una gran belleza. Llevamos una excelente guía que nos lo explica muy bien, y me llama la atención que diga que algunos científicos opinan que hay miles de burbujas y túneles como este en la isla, lo que ha dado lugar aq que digan que la isla está vacía en su interior.
La visita sigue en el Centro de Recuperación de El Lagartario. Es un refugio para la conservación de la especie endémica de El Hierro, el lagarto gigante.

Una pequeña población conocida únicamente por los cabreros de la zona quedó relegada en el extremo meridional del Risco de Tibataje, en un paraje conocido como la Fuga de Gorreta. Algunos investigadores revelaron su existencia y pusieron a terrariófilos y buscadores de rarezas tras la pista del lagarto. Algunos años después en 1974 se capturaron los primeros individuos en el Risco, y se pusieron en marcha las primeras medidas dirigidas a su conservación.

Pasamos un rato en su interior, hay algunos lagartos dentro, pero es difícil verlos. Nos explica el proceso de recuperación. Que el supuesto biólogo que deseaba recuperarlos era en realidad un coleccionista que deseaba llevarse lagartos para su colección. Pero que, afortunadamente, las autoridades se dieron cuenta a tiempo y se lo impidieron.

Nos explica las diferencias entre los lagartos de cada isla, peculiaridades y curiosidades. Están perseguidos por las ratas, los gatos y los cernícalos.

Por último vamos a visitar la zona del poblado. Se puede conocer la evolución de las viviendas con sus utensilios desde la época de la conquista española hasta la actualidad. El poblado no presenta planificación urbanística alguna, mezclándose las casas con unos recintos a modo de eras e intercomunicándose unos con otros por medio de unos senderos estrechos y pedregosos.


Cada vivienda cuenta con un espacio para el cultivo -delimitado por medio de un muro de piedra -, un aljibe para recoger el agua de lluvia y un pajero, que se presenta a modo de estancia de superficie construida de piedra o a modo de cueva natural o «juaclo» subterráneo que se abre bajo las casas.
La visita guiada nos muestra tres viviendas, del siglo XVIII, XIX Y XX.
La guía nos explica que el problema de la zona era el agua. Los habitantes del siglo XVIII vivían habitualmente en las montañas, en las medianías. Únicamente los hombres bajaban a temporadas a trabajos de agricultura, siembra, y más tarde, recolección. Y para la pesca.

Más tarde, siglo XIX con la cal pudieron construir aljibes, de modo que podían conservar agua más tiempo. Comenzaron a viajar con ellos las mujeres y los hijos. De ese modo, poco a poco se fue desplazando la población de la montaña a la costa. En ganado su principal animal era la cabra.
Hacia 1947, 1948, hubo un periodo de gran sequía. Se quedaron sin medio de subsistencia. Según nos explican emigró aproximadamente el 80 por ciento de la población de la isla. De ellos un 90 por ciento fue a Venezuela y el resto a Argentina y Cuba.
Algunos regresaron posteriormente, lo que explica la gran variedad de productos de aquellas tierras que se encuentran en cafeterías y restaurantes, arepas, tequeños…
Nuestros amigos han traído unos plátanos recién cogidos. Están buenísimos!!!

A la una nos dirigimos al centro de Frontera para tomar el aperitivo. El Don Din está cerrado, así que vamos al Rincón Latino. Como curiosidad, vemos que hay zona azul para aparcar. Claro, es el centro de Frontera. Pero los conductores, para controlar el tiempo, deben poner una hoja en el parabrisas con la hora en que han aparcado!!!

Y nos vamos a comer. Vamos a un lugar a la orilla del mar que se llama La Maceta. Pensábamos comer en un chiringuito que se llama La Maceta pero está también cerrado. No importa, al lado hay otro que se llama Aguaviva. Nos sentamos en la terraza, en una magnífica mesa con vistas al mar y a los Roques de Salmor.
Situado entre los municipios de Frontera y de Valverde este espacio de 3,5 hectáreas está constituido por dos pequeños roques, el Roque Grande, de 100 metros de altura y el Roque Chico de 40 metros, de paredes escarpadas y plataforma en la cúspide, y por varias bajas marinas, donde nidifican especies en peligro de extinción, Desde 2014 tiene la protección adicional de zona de especial protección para las aves (ZEPA). Es uno de los símbolos de la isla.


Para comer pedimos unos entrantes de lapas y camarones (en mi tierra los llamamos quisquillas) que están recién recogidos. Excelente. La estrella de la comida es un pescado, la vieja, un pescado blanco servido a la espalda. Una comida muy agradable y tranquila, con unas vistas excelentes.

Al acabar, un grupo decide andar por el Sendero de la Maceta, unos dos kilómetros y medio, hasta llegar a las Cascadas del Mar.
Durante el camino hay unos magníficos paisajes, acantilados, formaciones basálticas…











Y llegamos a las Cascadas del Mar.
Es un complejo de piscinas situado en la zona de Las Puntas. Es importante para el sector turístico insular, y puede resultar un recurso terapéutico para muchas personas si logra aclimatarse durante los meses más fríos utilizando energías limpias, entre ellas, la instalación de placas solares y fotovoltaicas.







El Cabildo y ayuntamiento buscan también soluciones ecológicas que permitan reducir al mínimo la utilización de aditivos químicos para el tratamiento de las aguas de estas piscinas cuyo uso accesible es demandado no solo por los vecinos del municipio sino de toda la isla y los turistas que la visitan. Se plantea la viabilidad técnica de una solución que permita la renovación continua de agua marina en estas piscinas.
Es un lugar muy agradable, en que se aprecia un cierto abandono. Quizá por la demora en acabar los estudios correspondientes. Algunos del grupo disfrutan de un excelente baño.

Nos vamos los últimos de la instalación. El encargado no nos dice nada, pero sale pitando en cuanto salimos. Perdón, amigo, no nos hemos dado cuenta!!!
Antes de volver al hotel, nos dirigimos al hotel más pequeño del mundo. Está a unos pocos metros de la zona de piscinas.
Es el hotel Punta Grande. Este alojamiento solo para adultos, cuenta con 4 habitaciones y una suite en el último piso, todas con vistas al mar.




Desde aquí hay unas fantásticas panorámicas. También se ven los Roques. Y nos quedamos hasta la puesta de Sol.



Y de vuelta al hotel. Una cena ligera, actualizar el blog, y hasta mañana.
Jueves, 19 de octubre
Nos dirigimos a la zona del Julan. Subimos desde Frontera en zig zag hasta la cumbre. La zona de La Llania, y por el pinar llegamos al Centro de Interpretación.
Atravesamos la zona llamada La Llanía, que es la ruta más conocida de la zona nordeste de El Hierro. Aquí encontramos bosques de laurisilva, brezos y pinos canarios.
La ruta de La Llanía tiene habilitadas tres alternativas. Todas tienen un recorrido circular y son de dificultad muy baja; lo único que las diferencia es la longitud del trayecto. Junto a la entrada hay un letrero con todo lujo de detalles:
- Variante Verde, la más corta: 4.200 metros con una duración aproximada de 2 horas
- Variante Naranja, de longitud media: 5.600 metros con una duración aproximada de 3 horas
- Variante Azul, la más completa: 7.400 metros con una duración aproximada de 4 horas
El sendero conduce por un bosque de fayal-brezal. La zona del brezal, ubicado en la zona más lluviosa de El Hierro, da paso a un claro que transporta en pocos metros a una laurisilva increíble, en la que los musgos y los líquenes parecen atesorar toda la magia natural que solo se puede encontrar en estos bosques canarios
Los bosques de laurisilva reciben su nombre porque en ellos viven las plantas de la familia de las lauráceas. Son un tipo de bosque que se remonta a la Era Terciaria -hace más de 20 millones de años…-, cuando el clima tropical predominaba en las regiones mediterráneas. ¿Sus principales características? Es un bosque subtropical muy muy húmedo -de ahí el intenso verde- con una temperatura media de entre 15º y 19º.
Los troncos, por su parte, retorcidos de maneras de lo más caprichosas. Y las raíces, pues más de lo mismo. Algunas son tan grandes que han roto la tierra para respirar en la superficie.
Hacemos una parada en el camino para admirar este bosque. Atravesada esta zona boscosa, en la otra vertiente de la montaña, cambia totalmente el tipo de bosque, son pinares, pinos muy rectos y altos, con el suelo completamente tapizado de las agujas de los árboles, material al que llaman “pinocha”, y son muy apreciadas para diferentes usos.


El Julan es un sector que se corresponde con el extremo más occidental del término municipal. Fisiográficamente es una amplia y agreste rampa, con pendientes de hasta 45°, que desciende desde la cordillera central hasta el Mar de las Calmas, denominación que hace referencia al carácter pacífico de sus aguas, y comprende desde La Restinga hasta el Faro de Orchilla. Su nombre se debe a que está resguardo de los vientos alisios por las laderas de El Julan y de la corriente marina fría de Canarias que llega del Norte, por lo que las aguas son tranquilas y con una temperatura más cálida que la del resto de las islas. Sobre la cumbre de El Julan, en la cordillera central, se emplaza un extenso bosque de pino canario. La zona se encuentra totalmente deshabitada, aunque en época prehispánica mantuvo una cierta población más o menos estable, como ha demostrado el hallazgo de un conjunto petroglifos, en la zona conocida como Los Letreros de El Julan, y otros restos arqueológicos, que es lo que vamos a visitar.
En la parte alta se ha hecho El centro de interpretación del Julan, que cuenta con zona de exposición y paneles interpretativos, además de con una sala de audiovisuales donde se muestra un vídeo sobre los bimbaches y la historia de la isla.


A la entrada nos encontramos con un homenaje al silbo herreño, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Isla de El Hierro, el Silbo Herreño fue una herramienta básica para la comunicación de sus habitantes a largas distancias. Nuestro amigo Fernando pertenece al Consejo de la Asociación del Silbo Herreño. Y han hecho un gran mural con las fotos de las figuras más destacadas de este arte. Y nos explica las habilidades especiales de cada uno. Pero ya hablaremos en otro momento con mayor detalle de esto.


Visitamos la exposición, que explica lo que se puede ver en la zona arqueológica, que se puede visitar con guía, pero no nos da tiempo a hacer este recorrido.


En la zona arqueológica se puede ver un Tagoror (lugar de reunión) y una extensa lengua de lava con petroglifos, denominados “Los Letreros”, grabados de origen lírico-bereber que no han logrado descifrarse. Otras inscripciones se llaman “Los Números”. Se han descubierto también enterramientos en cuevas, hallándose cadáveres momificados y ofrendas tales como utensilios domésticos, herramientas primitivas y recipientes con varios elementos.

Esta zona arqueológica ha sido propuesta por el Gobierno de Canarias para ser Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Se trata de una de las zonas arqueológicas más extensas y valiosas de Canarias.
Seguimos viaje y atravesamos el Pueblo de El Pinar. El Pinar está en una zona protegida en su mayor parte que exhibe un alto valor paisajístico, etnográfico y ambiental. La capital municipal es El Pinar, localidad que se asienta sobre el paraje conocido como Risco de los Herreños, a 27 kilómetros al sur de Valverde. Se trata del municipio más meridional de toda España, y el segundo más occidental, por detrás de La Frontera. También es el municipio español más alejado de la capital nacional, Madrid, de la que dista 1916 kilómetros en línea recta.
Y llegamos a otro interesante lugar, el Geoparque o Centro Vulcanológico.

El Centro de Interpretación consta de dos edificios y un sendero interpretativo que discurre entre los dos pasando por una zona volcánica. El primero está dedicado al Vulcanismo Canario, y en particular, al que ha conformado la Isla de El Hierro.
La isla es la más joven de Canarias, con 1,12 millones de años de antigüedad, y, por tanto, la que cuenta con una mayor actividad volcánica. Las islas más antiguas, Lanzarote y Fuerteventura tienen más de 20 millones de años de antigüedad. En diferentes paneles se explica la historia de la isla. Originalmente tenía una forma circular, pero se produjo un gran desplazamiento de tierras, en la zona hoy llamada de El Golfo, el deslizamiento gigante de Tifor, donde se encuentra Frontera, que hundió en el mar esos terrenos. Otros deslizamientos posteriores de menor intensidad determinaron la forma actual de la isla. La tecnología nos permite ver imágenes en las que se muestran diferentes paisajes volcánicos.



Mientras, en el segundo edificio, se disfruta de un espectáculo audiovisual que reproduce la erupción en La Restinga.
El segundo, recrea con imágenes y sonido la última erupción submarina, ocurrida en aguas de La Restinga en octubre de 2011.
Vivir una erupción submarina. El sonido y las imágenes nos transportan a un fenómeno natural singular, que comienza con un leve burbujeo que nos muestra el fondo del mar, donde se abren una grietas submarinas, por donde comienza a salir gas, acompañado de inquietantes silbidos. Un poderoso estruendo se alza sobre el resto de sonido y empieza la erupción. Un bonito espectáculo.

Una curiosidad es un material volcánico encontrado que se le ha llamado ‘restingolitas’. Su naturaleza mixta, puesta de manifiesto por la presencia en los fragmentos de dos tipos de materiales muy diferentes en color, textura y composición.
Su característica más sobresaliente es que presentan un material interno blanco muy vacuolar, de textura extremadamente esponjosa, rodeado por una delgada corteza negra mucho menos vacuolar. A lo largo de su investigación, los científicos analizaron separadamente ambas partes de las ‘restingolitas’, encontrando que la parte blanca es de naturaleza traquítico-riolítica mientras que la corteza negra es de naturaleza basáltica.


En la entrada hay un bonito árbol, parece un tilo…

Y nos vamos a comer a La Restinga. Es una pequeña población de pescadores, en que se encuentra uno de los pocos puertos de la isla.



En el restaurante La vieja Pandorga, un lugar sencillo, en el paseo marítimo. La estrella de la comida es Gallo a la espalda (ojo, gallo es un pez de la isla, no el pescado parecido al lenguado que comemos en Madrid!!!!). Es un pescado blanco, y está muy bueno.

Después de comer, recorremos el paseo marítimo, hasta el final.
Encontramos también un monumento al Mero Pancho. El mero Pancho, símbolo de La Restinga y amigo y modelo de todos los buceadores que se adentran en el Mar de las Calmas, ha dejado el mundo de los vivos, tal como le ocurriera a su novia, Natalia, capturada por un pescador furtivo en 2006.
Pancho tenía su cueva en la zona conocida como El Desierto y se había hecho famoso fuera de Canarias por figurar con sus grandes bembas en las desconexiones publicitarias de Telecinco. Tal es el cariño que llegó a despertar que, cuando se corrió la noticia de su muerte, los restaurantes de La Restinga se negaban a servir mero en sus platos, no fuera que estuvieran sirviendo los restos de lo que siempre fue un símbolo para ellos.
Existía la duda de que hubiera cambiado de hábitat, pero estos animales son tremendamente territoriales y nunca cambian su residencia.
El mero Pancho revive en La Restinga gracias a una escultura realizada por el equipo del taller Esculturas Bronzo que fue instalada en una plaza situada cerca del paseo marítimo. Diez años después de que muriera el pez más famoso de la Isla del Meridiano, los herreños, los visitantes y los buceadores ya tienen un rincón donde recordar a aquel mero que, según los más viejos del lugar, alcanzó los 40 años de vida.
Es una obra de bronce a tamaño natural (110 centímetros), que “simula nadar entre algas en una oquedad del prisma geométrico que representa la planta de El Hierro, de tres metros de altura».
Hay un parque infantil dedicado a David Jonathan Ballif. Busco por Internet pero no encuentro nada, seguro que es alguna persona importante para La Restinga.

Vemos a unos pescadores sacando del barco unos grandes peces, parecidos al atún, pero nos explican que no, que son “petos”, un pescado blanco.




Aquí voy a hacer un alto. La Restinga ha saltado los últimos meses a los medios de difusión, por haber recibido a muchos inmigrantes procedentes de Africa. Parece que una nueva ruta de acceso parte de Senegal y Gambia, y llegan a la isla en su parte sur.

La población de Hierro oficialmente es de unas 11.000 personas, pero posiblemente la población habitual sea mucho menor. Pues se calcula que durante los últimos meses han accedido unos 8.000 inmigrantes, más de 2500 en la última semana. Ha supuesto un gran problema ya que no disponen de recursos ni instalaciones para atenderlos. Nosotros no hemos visto ningún movimiento, parece que según llegan son trasladados a Tenerife.


En el puerto hemos visto cinco o seis cayucos. Sin embargo, al pasear por el puerto hemos visto un descampado en que hay amontonados muchos, he calculado más de 50, amontonados, deteriorados, de diferentes tamaños.


Un gran desastre humanitario, que vemos por televisión, allí únicamente podemos decir que hemos visto los restos de los barcos.
Por la tarde nos dirigimos a la Playa de Tacoron, en que descansamos un rato, y casi todos se dan un largo baño en el mar, disfrutando de estas magníficas aguas.




Teníamos previsto parar en el Mirador de Isora, pero se está nublando y no se va a ver nada.
Pasamos cerca de una casa en que viven unos amigos de Toñi y Fernando, y paramos a saludarles. Nos reciben con mucho afecto, y nos sentamos a charlar. La casa está hecha en piedra volcánica, muy artesanal, una casa Preciosa y muy acogedora. A su alrededor hay muchísimas flores, de todo tipo y colorido. Lo tienen precioso. En el entorno de la finca hay plantadas muchas vides, nos enseña la bodega, elaboran vino artesanal, y probamos un vasito de blanco y otra de tinto, vinos muy naturales, sin ningún aditivo ni elaboración artificial, elaborado de la manera tradicional y sencilla. Muy agradable.
Les decimos que venimos de La Restinga y nos dice que esta mañana ha entrado un cayuco pequeño, y que, precisamente, hace un rato, acaba de entrar otro con más de setenta personas. Les comentamos que no hemos visto ningún movimiento en este sentido. Nos explica que tratan de derivarlos lo antes posible a Tenerife y Gran Canaria. En concreto, en el ferry de hoy han embarcado a más de doscientos migrantes.
Y mientras pueden embarcarlos, les alojan en un antiguo monasterio franciscano, hoy en desuso. Parece que se están arreglando otras instalaciones para poder acogerles mejor, porque está siendo una llegada masiva y contínua.
Estamos allí muy a gusto, pero son ya las ocho y media, y es hora de volver. Está muy nublado, en lo alto de la montaña, y además empieza a diluviar, pero con ganas. Según parece, llevaban mucho tiempo sin lluvia, así que esperemos que venga bien al entorno. Pero para viajar, de noche, niebla, la montaña, lluvia, el camino es lento. Llegamos al túnel que comunica con El Golfo, y tenemos que parar. Están asfaltando y únicamente queda un carril. Tráfico lento.
Y finalmente llegamos al hotel, justo suficiente para llegar a cenar, a las nueve y media se acaba el horario de cenas.
Un día intenso. A descansar.
Viernes, 20 de octubre
Amanece muy nublado pero sin lluvia. Teníamos previsto comenzar la jornada subiendo a lo alto de la montaña, al Mirador de Jinama y al árbol de Garoé.
Pero nos llama Fernando para decirnos que con las nubes no se va a ver bien, y para llegar al árbol, mojado, puede ser un poco peligroso, es un camino resbaladizo.
El mirador de Jinama está situado a 1.250 metros sobre el nivel del mar, y posee una de las panorámicas más impresionantes de la isla, con vistas sobre toda la bahía de El Golfo, los pintorescos viñedos y las plantaciones de piña y plátano. Cerca del mirador podemos encontrar además una pequeña ermita dedicada a la Virgen de la Caridad.
El Garoé es un árbol sagrado que ha dado lugar a numerosas leyendas, y es un elemento importante en la isla, trataremos de verlo mañana.
Así que decidimos quedarnos un rato más en el hotel, aprovechar la piscina, y las señoras darse un tratamiento especial en el spa. Muy tranquilos, hace mucho viento, relajados en la terraza del hotel.
A la una y media vienen a buscarnos para ir a comer. Han reservado en un restaurante en el Mirador de la Peña.
A 700 m de altitud sobre el nivel del mar se levanta El Mirador de la Peña, uno de los balcones naturales más impresionantes del Archipiélago Canario. Ubicado en las inmediaciones del Caserío de Guarazoca y el Camino de La Peña, al norte de la Isla de El Hierro, fue una idea del célebre artista lanzaroteño César Manrique y también declarado Bien de Interés Cultural por El Gobierno de Canarias en el año 2001.
El edificio que actualmente está situado en el Mirador de La Peña es una obra de César Manrique (1919-1992) inaugurada el 17 de junio de 1989 por el propio artista. La idea con la que tanto el edificio, como los jardines que conforman el mirador se creó, fue la de transmitir un sano equilibrio entre naturaleza y urbanismo. Un profundo respeto hacia el entorno natural como cada una de las obras que firmó el autor.
El edificio consta de dos plantas adaptadas al desnivel que conforma el borde del Risco de Tibataje. Con sus 571 metros cuadrados, César Manrique mantuvo el estilo y la esencia de las viviendas tradicionales herreñas, hechas con piedra autóctona y madera, sin alejarse sobremanera del emblemático paisaje urbano y rural de El Hierro y procurando un efecto mimético con el paisaje. Se adosa perfectamente a la pared rocosa, con ventanales amplios y techos de mampostería para crear un ambiente acogedor y fresco. Tanto los jardines interiores como exteriores fueron ideados con el uso de especies de la flora autóctona y el resto de la decoración, con un guiño al Lagarto Gigante de El Hierro, convive con la cestería y alfarería insular.


En su interior, se puede disfrutar del exclusivo Restaurante Mirador de La Peña, con su extensa carta de platos canarios elaborados con productos del lugar como pescado fresco. Hace años fue escuela de gastronomía, y actualmente es un establecimiento referente para el sector turístico insular y regional y desde él se divisan las más espectaculares vistas del Valle del Golfo.



Con el Mirador de La Peña, César Manrique rindió tributo al Atlántico y a la naturaleza de la isla y fue un adelantado en el fomento de los valores ecológicos y medioambientales. Ya en el año 86, ideó el «Manifiesto Ecológico desde el Meridiano Cero» con el fin de apoyar la conservación de la pureza del entorno, insistiendo en la calidad del paisaje rural; en recuperar la memoria arquitectónica; fomentando el sector primario y estableciendo un seguimiento de El Hierro como modelo de desarrollo armónico con un turismo amante de los valores basados en los recursos naturales. A día de hoy su sueño se ha mantenido.
Desde aquí disfrutamos de las vistas que dan al valle de El Golfo, muestran la Fuga de la Gorreta, un risco elevado a mil metros sobre el mar y por el que antes los pastores transitaban moviéndose libremente por los desniveles. Desde el mirador se puede apreciar también los roques de Salmor, los viñedos y frutales que llegan hasta la costa.





La comida es excelente y el servicio es muy amable y simpático, además de muy profesional. La señora que nos atiende nos dice que ella fue alumna en los primeros años que fue escuela gastronómica. Una mujer encantadora enamorada de la isla que nos alegra la comida.
En cuanto a la comida es muy buena, también tomamos lapas, que se está convirtiendo en el entrante más emblemático del viaje. Pero deseo dar un lugar especial a una comida típicamente canaria. En los postres, hay un mousse de gofio, algo muy peculiar, de origen netamente canario.


El gofio es una harina hecha a base de cereales tostados y molidos, especialmente trigo y millo (maíz), aunque también se usan las leguminosas y la cebada. Es parecido a la harina blanca pero con un tono más oscuro o amarillento, dependiendo esto de su composición exacta y del grado al que haya sido tostado. Debido a su alto poder nutritivo se convirtió en el alimento básico de los guanches (aborígenes canarios) y fue fundamental para paliar las épocas de hambrunas que sufrió el archipiélago en periodos sucesivos.
La elaboración ha ido evolucionando con el paso del tiempo, desde la época de los guanches, que se hacía con un molinillo manual hecho con piedra basáltica.
Más que los propios productores de gofio han sido los profesionales de la cocina canaria los que han introducido nuevas recetas donde el gofio es el protagonista. En la carta de los restaurantes destaca en el apartado de los postres, donde podemos degustar exquisiteces como helado, mus, tarta o flan de gofio
La denominación «Gofio canario» está reconocida por la Comisión Europea desde 2014.
Nos hacemos fotos con el lagarto famoso de fondo.

A la vuelta paramos un momento en la Asociación de Amas de Casa, en la que Toñi es la Secretaria. Tienen mucha actividad a favor de las mujeres. Cuando llegamos están impartiendo un cursillo de artesanía, para recuperar los trajes regionales tradicionales y trajes de carnaval, que ha tenido una gran demanda y despertado mucho interés. Hay también un hombre y varios niños, muy interesados.
Y de vuelta al hotel, una cena ligera y a dormir.
Sábado, 21 de octubre
Hoy han cortado la carretera porque hay una vuelta ciclista. Nuestros amigos llegan un poco más tarde, a las diez, cuando dejan pasar a los coches.
La primera visita del día es a visitar unas instalaciones agrícolas, plataneras, de un amigo, José Luis. Nos está esperando, y nos explica el proceso que requieren estas frutas. Es un trabajo muy laborioso, que obliga, entre otras cosas, a hacer cortes en las puntas de !cada plátano!

José Luis es una persona entrañable, en la que se le nota el amor a su trabajo. Nos va enseñando y explicando las diferentes partes de la planta, las labores a realizar…Las plataneras están cubiertas, pero no es un problema de calor, sino de protegerlas del viento.

Además tiene pitayas, que ya están maduras. Fernando se sube a la escalera a recoger algunas.



Después nos enseña otra parte de su explotación, con piñas, y otras muchas cosas. Patatas, tomates, mangos, y varios más. Como curiosidad nos enseña los llamados carambolos, también llamados tamarindos chinos…


Nos vamos con un par de cajas de frutas que nos obsequia, frutos recién recogidos, en su mejor momento. Te agradecemos mucho tu hospitalidad!

Ahora nos dirigimos a ver el Garoé, al que no pudimos ir ayer. Es un árbol sagrado que ha dado lugar a numerosas leyendas, mide aproximadamente 30 metros pero puede alcanzar una altura de 40 metros en buenas condiciones de humedad.

Corría el siglo XVI cuando ya quedaban pocos aborígenes en la isla de El Hierro, y los que había cuidaban de un árbol muy especial, el conocido como Garoé, gracias al cual aquellos que lo adoraban recibían gran cantidad de agua dulce. Este mítico árbol se encontraba en una zona cercana a Tiñor, en una ladera constantemente bañada por el alisio, y a unos mil metros de altura sobre el nivel del mar.


Se trataba de un único árbol. Se sabe que el árbol Garoé era de impresionante tamaño y que su tronco tenía un metro y medio de diámetro. Su importancia fue tal por aquellos días que aún hoy en día su recuerdo pervive en el escudo oficial de la isla. Es famoso por salvar a los bimbaches, primeros pobladores de El Hierro, de morir de sed o abastecer a los conquistadores castellanos con agua que emanaba de sus hojas.

Hay que tener en cuenta que, gracias a su grandiosa presencia, captaba el agua condensada en el mar de nubes y la caída con las lluvias, consiguiendo así mantener a su alrededor la suficiente humedad como para que la tierra fuera fértil. Además de sus ramas caían también gotas de agua que eran aprovechadas por los antiguos herreños. Hoy en día se piensa que podría haber pertenecido a una especie que tiene por nombre Ocotea Foetens.
El aire de los fuertes vientos Alisios que, sobre todo en verano, azotan estas latitudes a diario, se condensa formando densos «mares de nubes» cuando asciende y se encuentra con las montañas. Este conglomerado de vapor de agua es capturado por las copas de los árboles -especialmente las de los tilos- que, posteriormente, lo destilan de manera natural dejándolo caer a la superficie en forma de una lluvia muy fina conocida como lluvia horizontal.
Con la ciencia en la mano, este proceso es fácilmente explicable hoy día pero, para los bimbaches, los que fueron habitantes de la isla hasta finales del siglo XV, era magia y lo atribuían a alguna especie de divinidad. El árbol Garoé (“laguna, río” en la lengua amaziq) era la máxima expresión de esta divinidad. Según describe Alberto Vázquez-Figueroa en su obra maestra Garoé, este ejemplar de tilo medía 15 metros de alto, tenía un tronco tan ancho que ni sietes personas entrelazadas podían abrazarlo y su follaje era tan tupido que miles de pájaros podían anidar en él sin cruzarse los unos con los otros.
Pero he aquí que, en 1610, fortísimos vientos arrasaron toda esa zona y el árbol Garoé fue arrancado de la tierra que tan orgullosamente lo alimentaba. Tras él, la población aborigen de El Hierro, los bimbaches, también desapareció por falta de agua, entre otras cosas. Los españoles por su parte, ya instalados en la isla, pidieron ayuda a su rey ante la sequía, pero no recibieron respuesta y se cuenta que muchos de ellos terminaron muriendo de sed.
Pero vayamos al momento en que los navíos españoles aparecieron en el horizonte…
La leyenda cuenta que, ante la llegada de los españoles, los bimbaches se reunieron y decidieron ocultar su existencia a los extranjeros. Así, si no descubrían esta prodigiosa fuente de agua dulce, la sed acabaría por hacerlos desistir de su idea de asentarse en aquellas tierras. Para ello guardaron reservas suficientes y se abstuvieron de acercarse al árbol que les daba vida.
Y a punto estuvieron de conseguir su propósito. Pero Guarazoca, según otras fuentes se llamaba Agarfa, una joven princesa bimbache, enamorada de un soldado andaluz que formaba parte de la expedición, lo condujo directamente hasta el árbol que el necesario elemento les proporcionaba, traicionando así a los suyos. En El Hierro no hay ríos, ni arroyos en superficie, un hecho que actuó como freno al asentamiento de los conquistadores. Guarazoca mostró a su amado un tilo gigante, el árbol del Garoé, en cuyo follaje se impregnaba la humedad de los vientos alisios. Los bimbaches, aborígenes que habitaban la isla, habían cavado bajo su tronco aljibes en los que acumulaban el preciado liquido en cantidad suficiente para mantenerlos a ellos y a su ganado. El fenómeno se conoce como lluvia horizontal. Poco después Armiche, el Mencey, fue capturado y con él todos aquellos que lo seguían y defendían.
Hay una novela del escritor Arturo Andreu, en la que junta a Guarazoca, princesa bimbache en el siglo XV, y Nayra, descendiente de ésta seiscientos años después, y cómo están unidas por la historia. El libro El secreto del árbol santo recrea esta leyenda, en una trama en que la situación política y el descubrimiento de un codiciado libro pondrán en jaque a estas dos mujeres que deberán embarcarse en una aventura que tambaleará sus vidas.
El último árbol plantado en este lugar como homenaje a este árbol sagrado, lo fue en 1957.
Al pie del árbol de Garoé hay un letrero que vincula la vegetación de la isla con la Macaronesia.
Macaronesia es el nombre colectivo de cinco archipiélagos del Atlántico norte, más o menos cercanos al continente africano: Azores, Canarias, Cabo Verde, Madeira e Islas Salvajes. El término procede del griego, traducido como islas benditas o islas afortunadas, también morada de los héroes difuntos según la mitología.
Las islas de la Macaronesia tienen muchas particularidades naturales (botánicas, zoológicas, geológicas y climatológicas) en común: son, por ejemplo, de origen volcánico y acogen una flora particularmente rica y diversa, con abundantes especies endémicas.
Me llaman la atención las Islas Salvajes.
Las Islas Salvajes están a 165 kilómetros de las islas Canarias, y a 280 kilómetros de las islas Madeira. Consta de dos grupos principales: el del norte y el del suroeste. En el del norte se encuentra la isla Mayor o Salvaje Grande esta, de forma aproximadamente rectangular, tiene kilómetro y medio de largo por kilómetro y medio de ancho, con costas muy escarpadas que dificultan su acceso. Por su parte, el grupo del suroeste está formado por dos islas pequeñas: la Salvaje Pequeña o Pitón Grande, y la isla de Fora o Pitón Pequeña así como varios islotes. La distancia entre ambos grupos es de 15 kilómetros. La superficie total del archipiélago es de 2,73 kilómetros cuadrados.
Durante casi toda su historia, las islas fueron propiedad privada de familias de Madeira, que allí cazaban, hasta que fueron compradas por el gobierno portugués, que en 1971 creó la Reserva Natural de las Islas Salvajes, parte del parque natural de Madeira. La población se reduce a un grupo de guardias, pertenecientes al CVN (Cuerpo de Vigilantes de la Naturaleza) portugués, una familia portuguesa, la familia Zino conocidos como los «Guardianes de las Salvajes» y un retén de Fuzileiros navais.
Las islas han estado varios siglos en disputa entre España y Portugal, aunque en este momento se le reconoce su pertenencia a Portugal. De todos modos, sigue habiendo incidentes con pesqueros ilegales españoles y portugueses y con la administración del espacio aéreo. A título de ejemplo y como curiosidad, en 1976 unos pescadores canarios acudieron a las Salvajes y allí ondearon una bandera española, como iniciativa meramente personal y sin vinculación con Administración alguna.
El conflicto actual se refiere a las aguas. El derecho marítimo internacional dice que una isla, de forma independiente a su tamaño, goza del control de las primeras 12 millas de agua que la circunda. Esto se conoce como Zona Económica Exclusiva (ZEE). A esto hay que sumar que en caso de estar habitadas, aún les corresponderían 188 millas más, hasta llegar a las 200.
Las islas Salvajes están rodeadas por aguas de la ZEE Española, ya que se encuentran a una distancia de 165 kilómetros de Canarias, es decir, a 82 millas. Pero, su actual situación poblacional la hace que siga sin determinarse su pertenencia. Aunque es complicado vivir en el archipiélago porque no tiene fuentes de agua potable y es de difícil acceso por los acantilados de sus costas, como he explicado antes, unos infantes de marina, una familia y unos guardabosques habitan las Islas Salvajes. Por ello, Portugal pidió a la ONU que la frontera marítima se sitúe en el centro, de manera que el archipiélago esté en la ZEE portuguesa. España se ha opuesto.
En un lugar, Fernando ve una plantación de higos chumbos y decide parar. Saca su cuchillo y al borde de la carretera degustamos esta fruta, un placer especial.



La siguiente parada es en la Central hidroeléctrica en La Caldera.
La central hidroeólica de El Hierro es la primera central de producción de electricidad que auna cinco aerogeneradores, dos depósitos de agua a diferente altura, una estación de bombeo y una central hidroeléctrica de turbinado.
La central hidroeólica de El Hierro, inaugurada el 27 de junio de 2014, fue concebida para asegurar la autonomía energética de la isla y de sus 11 000 habitantes de los que 8 000 viven de forma permanente.

El parque eólico está concebido para proporcionar una potencia pico de 11,5 MW gracias a cinco aerogeneradores de 64 metros de altura. La energía no consumida por la demanda insular permite, gracias a un sistema de bombeo, bombear el agua hasta un depósito superior situado a 701 m de altitud. En caso de ausencia de viento, el agua del depósito superior permite alimentar cuatro turbinas hidráulicas de una potencia total de 11,3 MW. El agua está recogida en un segundo depósito de 150 000 m³ ubicado al nivel del mar. El depósito superior se comporta como una batería, almacenando la energía hidráulica, y se utiliza una caldera volcánica natural. Este dispositivo recibe el nombre de central hidroeléctrica reversible.

La empresa mixta responsable del diseño de la planta desde 2004, luego de su construcción y ahora de su gestión, se llama Gorona del Viento. Es prácticamente una compañía de electricidad insular donde los intereses de la isla pesan 60%, los de Canarias 10% y los de la compañía privada española de electricidad Endesa, 30%.

Comemos en Valverde. Un estupendo restaurante, pequeño y con muy alta calidad. Se llama La mirada profunda. En esta comida destaco el cerdo canario negro, preparado al horno. Exquisito!
Y nos vamos a tomar café al Parador. En esta isla hay un Parador Nacional, en un lugar fantástico, a orillas del mar, entre montañas. Desde Valverde hace poco tiempo se puede acortar el camino, al haber hecho dos túneles que facilitan el acceso. En todo caso, la carretera acaba en el Parador, no hay comunicación desde aquí con la otra parte de la costa de la isla.


A la vuelta, paramos antes de uno de los túneles, para ver el Roque de La Bonanza, una curiosa formación rocosa de 200 metros de altura sobre el fondo marino que ha sido erosionada, moldeada, por el agua y el viento dándole una curiosa forma que cada cual interpreta a su manera.




Pasamos por el Puerto de La Estaca. Allí está el ferry a Tenerife. En el espigón vemos aparcado un autobús, y a su lado un grupo numeroso de migrantes, esperando ser embarcados. Nos han contado que esta mañana, muy temprano, han encontrado un cayuco, desocupado… esperemos que sea porque han desembarcado al amparo de la noche.
La última parada es en La Caleta, una zona con piscinas municipales y unas casas de lujo, muy bonitas, a lo largo de un cuidado paseo marítimo, con muchos bancos en que descansar y admirar el paisaje. Entre los chalets destaca uno, muy especial, diseño moderno pero con piedra volcánica. Nos explican que pertenece a un político de la zona y es famoso por salir en la serie Hierro, la residencia de Darío.




Es una constante en toda la isla. Hay letreros por todas partes, recordando la famosa serie Hierro, interpretada por Candela Peña, y rodada en su integridad en la isla. En muchos sitios hay carteles, con código QR, que te lleva a enseñarte la parte de la película que se ha rodado en ese lugar. Por cierto, nuestros amigos Toñi y Fernando participaron, como otros muchos herreños, como extras, teniendo varias intervenciones, alguna incluso un primer plano… el inicio de su carrera como actores…
Esta noche teníamos previsto visitar el Observatorio Astronómico. Pero nos avisa un amigo que tienen allí, que no vayamos, que están previstas fuertes lluvias y no será posible observar nada. Toñi nos dice que es un bonito espectáculo, y que además la persona que lo enseña es un apasionado, que hace muy interesante las explicaciones. Quizá en otra ocasión.
De hecho, a la vuelta de La Caleta en dirección al hotel empieza a diluviar, pero con ganas. En el hotel escuchamos el agua golpear fuertemente en la cubierta central. Esperemos que siga lloviendo y ayude a reducir la fuerte sequía que padece la isla.
En contra de lo que parece, no es una institución oficial. El Grupo Astronómico de El Hierro (GAH) es una pequeña asociación de personas interesadas en la Astronomía que operan y mantienen el Observatorio de Las Asomadas (OLA), situado en la cumbre de la isla de El Hierro desde 1997.

Se trata, según leemos en la propia web de la asociación que lo gestiona, de un recinto privado, mantenido gracias al esfuerzo de unos pocos aficionados a la astronomía residentes en la isla.
Y aprovecho la ocasión para hablar del meridiano cero.
La Isla de El Hierro, en el archipiélago canario, también es conocida como la «Isla del Meridiano». El motivo de ser llamada de ese modo es debido a que el Meridiano Cero no siempre estuvo en Greenwich.
Durante siglos el Meridiano Cero estaba en El Hierro, más concretamente en Punta de la Orchilla. Y es que antes del descubrimiento del continente americano, cuando se tenía el convencimiento de que la tierra era plana, la isla de El Hierro estaba considerada como el extremo más occidental del mundo.
En el siglo Segundo de nuestra era, Ptolomeo consideró como Meridiano Cero al que pasaba por el extremo occidental de la isla y así se mantuvo durante años.
En 1634 el cardenal Richelieu reunió en París a matemáticos, astrónomos y demás hombres de saber para establecer un meridiano cero, de tal forma que sirviera de referente para todos los países. Se mantuvo la decisión de Ptolomeo y El Hierro siguió siendo el punto de referencia.
Un decreto de Luis XIII determinaba que los franceses no atacarían barcos españoles al este de este Primer Meridiano, ni al norte del Trópico de Cáncer. Así permanecieron las cosas hasta que a mediados de la década de 1880 (concretamente el 13 de Octubre de 1884), en una conferencia celebrada en Washington se decidió moverlo hasta su posición actual (Greenwich).
Esta conferencia fue promovida por el presidente de los Estados Unidos a la que asistieron delegados de 25 países. En dicha conferencia se adoptaron varios acuerdos entre los que destacaba que el meridiano que atraviesa el Real Observatorio de Greenwich sería considerado el meridiano inicial.
Esta resolución se aprobó con la oposición de la República Dominicana, y las abstenciones de Francia y Brasil. Francia siguió utilizando el meridiano de Paris durante algunas décadas más.
Domingo, 22 de octubre
Hoy es domingo y la actividad de la mañana se desarrolla en el entorno del mercadillo.
Pero antes, Toñi quiere pasar por el local de la Asociación, porque teme que la lluvia de ayer noche haya ocasionado algún daño, gotera,…
Como ya he dicho, Toñi está muy implicada en la Asociación de Amas de Casa. Es un tema interesante que requiere una explicación un poco más amplia.
Asociación
La Asociación de Amas de Casa de Frontera se funda en 1974. En aquellos años, el Ayuntamiento de Frontera contaba con medios muy precarios, sin personal, el Alcalde ejercía su función de forma altruista después de su trabajo. En el municipio no existían Servicios Sociales.
Ante esta situación las amas de casa y madres del Golfo deciden unirse y dar respuesta a las necesidades de los vecinos.
Sus primeros logros fueron cosas muy simples, como conseguir el reparto de gas a domicilio, en un momento en que únicamente había un punto de recogida de bombonas en la isla. O como la instalación de cabinas telefónicas en el Golfo, ya que solo había un teléfono particular de una familia, que lo ofrecía al resto de los vecinos de forma altruista. También estaban pendientes de los problemas y necesidades de los vecinos, socorriéndoles en un primer momento hasta conseguir que alguna institución les ayudara. Un ejemplo especial fue una familia que se le quemó la casa. No tenían donde vivir. Y las señoras de la Asociación fueron pidiendo puerta por puerta, hasta recaudar 140.000 pesetas que entregaron íntegramente a la familia (en aquel momento una casa podía costar noventa o cien mil pesetas. Y así multitud de ejemplos. Y de este modo fueron un motor de cambio y progreso de esta sociedad.
Un logro muy importante fue el trabajo de la anterior presidenta, doña Jacobina, para reunir el dinero y poder comprar un solar. Hasta ese momento se reunían en la escuela, en la iglesia, en casas particulares. Se fijaron como objetivo tener un local propio, y la actual presidenta doña Teresa, sería la que completaría la obra. Es la única Asociación de Amas de Casa en Canarias con local propio.
El escritor herreño Carlos Quintero, recientemente fallecido, ha escrito:
“La mujer herreña ha sido el motor principal en la vida de la isla”. En las décadas de los 50, 60 y 70 la mayoría de hombres emigraron a Argentina, Cuba y Venezuela, y la mujer se quedó en la isla con los hijos, el ganado y el campo que cultivar.
Precisamente disponer de un local ha permitido desarrollar programas y actividades diversas. Promover la artesanía local a través de diferentes talleres. Actualmente con la colaboración del Ayuntamiento y de Luzma, una de las profesora,están tratando de revitalizar la confección de trajes regionales y de carnaval, con talleres de costura especializados, a los que también acuden hombres y niños.
Es una actividad social muy importante, que da visibilidad y posición a las mujeres de la zona. Llena de dificultades de todo tipo, especialmente económicas, que tratan de resolver con mucha voluntad y trabajo, organización de rifas, donativos, etc. Pero también requiere del apoyo y ayuda de instituciones, públicas y privadas, tener una buena conexión con los servicios sociales del Ayuntamiento.
En el año 2023 les han dado un premio. Los premios Amador distinguen a personas y organizaciones que han desarrollado alguna actividad de interés en favor de la isla.
Desde luego, un gran trabajo, de una gran dedicación en el que están comprometidas todas estas mujeres de Frontera.

Aunque no están todas, es una foto con motivo del homenaje que se hizo en el año 2022 a la presidenta doña Teresa.

Doña Teresa, presidenta de la Asociación.
Y vamos al mercadillo de Frontera, que lo sitúan en una plaza cubierta en el centro del pueblo.
El mercadillo de Frontera está en el centro del pueblo, en una plaza parcialmente cubierta, lo que es de agradecer porque casi de inmediato se pone a llover con fuerza. Hasta esta semana habían pasado varios meses sin lluvia, pero desde que hemos llegado está bastante lluvioso, lo que es un alivio para la sequía que hay en la isla. En general, un problema de aquí es la falta de agua, tanto para consumo doméstico como para riego agrícola. Hay algunos grandes pozos, pero el agua no es abundante.
Saludamos a José Luis y su mujer, encargados del Observatorio Astronómico, con los que pensábamos observar el cielo ayer. Nos explica el origen del observatorio, que es obra de un aficionado alemán, que financió su construcción y la compra de varios telescopios. Nos dice que es un grupo de aficionados, que se dedican a ello en su tiempo libre, apenas reciben ayudas ni donativos. Una verdadera afición…
En el mercadillo conocemos a Don Pancho, uno de los aficionados al silbo herreño, tiene 95 años, y vende unos cestos que elabora él mismo, artesanalmente.
También saludamos a José, el presidente de la Asociación del Silbo Herreño, muy interesado en conocer nuestra opinión sobre la exposición sobre el silbo que se muestra en el Julan. Aunque está muy bien, quizá pueda mejorarse un poco su atractivo. Está muy interesado en nuestras opiniones y tratará de que se introduzcan algunas mejoras.
En general, muchos domingos hacen una pequeña exhibición de silbo, pero este fin de semana como está lloviendo, y se temen que vendrá poco público, no van a hacer nada. Así que aprovechamos para profundizar en este tema.
Silbo herreño:
La importancia del silbo herreño que nos transmite José Luis nos invita a analizar más a fondo sus características. Fernando es uno de los miembros más activos de la Asociación. Ambos nos dan abundante detalle e información muy interesante.
El lenguaje del silbo
Un lenguaje silbado es un sistema de comunicación mediante silbidos. Los lenguajes silbados no son lenguas en el sentido estricto de la palabra, sino códigos o conversiones de los fonemas de una lengua ya existente en silbidos con unos tonos, longitudes e intensidades determinadas. En la mayoría de los casos, el silbido se realiza con la boca, aunque algunos lenguajes silbados africanos requieren el uso de un silbato.
Debido a que la expresividad del silbido es limitada en comparación con los sistemas de comunicación verbales, los mensajes silbados son normalmente cortos y a menudo deben repetirse. La principal ventaja reside en que la comunicación puede realizarse a grandes distancias (normalmente de uno a dos kilómetros, aunque a veces alcanza más distancia). Normalmente, las lenguas silbadas se desarrollan en áreas de poca población y terreno inaccesible.
El silbo gomero
El más famoso en España es el silbo gomero que es practicado por algunos habitantes de Canarias, especialmente en la isla de La Gomera para comunicarse a través de barrancos y valles. El silbo transforma los sonidos vocalizados de cualquier lenguaje natural humano en silbidos tonales reconocibles a distancia. Tras la desaparición del idioma guanche originario, en la actualidad codifica habitualmente la lengua castellana. El silbo gomero permite intercambiar mensajes en una distancia de hasta cinco kilómetros. Los practicantes del silbo gomero usualmente son conocidos como silbadores.
Se considera que es de origen bereber y que fue utilizado en cuatro islas (El Hierro, La Gomera, Tenerife y Gran Canaria) e incluso algún estudio revela hasta en 6 islas del archipiélago (añadiendo La Palma y Lanzarote). Hay dudas que quizás nunca sean resueltas: ¿se llegó a importar de una isla a otra o se empleó desde los inicios en cada isla y simplemente han ido desapareciendo con el paso de los siglos? ¿Cómo se implementó, desarrolló y conservó en cada isla? ¿Es un silbo diferente en cada isla o es el mismo para toda Canarias?
Existen otros lenguajes silbados además del silbo practicado por los bereberes del Atlas, como el de la isla de Eubea, que es griego silbado, y el de las montañas de Kusköy, en la costa oriental del Mar Negro, y el de los indios mazatecos en México.
El silbo gomero reemplaza las vocales y consonantes del español por silbidos: dos silbidos diferenciados sustituyen a las cinco vocales españolas; cuatro a las consonantes y a través de estos seis silbidos se pueden expresar más de 4.000 conceptos.
Se conoce muy poco sobre el idioma original guanche, pero se asume que su sistema fonético debe haber sido lo suficientemente simple como para permitir que el idioma silbado fuera eficiente. El silbo fue creado por los primeros habitantes de la isla y también se hablaba en El Hierro, Tenerife y Gran Canaria. En el siglo XVI, tras la conquista, los últimos gomeros prehispánicos adaptaron el silbo al idioma castellano mientras la lengua original, el idioma guanche, se iba extinguiendo. Fue ampliamente utilizado en el período del siglo XVII. En 1976, el silbo apenas permanecía en el Hierro, donde había florecido a finales del siglo XIX.
La Gomera, segunda isla más pequeña, posee características físicas y geográficas que la distinguen de las demás islas, por lo que se puede llegar a entender el impacto del silbo en la isla y los factores que ayudaron a que fuera posible, como la orografía de la isla con las montañas y los barrancos. Su presencia en la isla, desde hace más de cuatro siglos, es estimulada por el ambiente rural, y se sigue manteniendo en todo su esplendor. Se han investigado muchos relatos de cronistas y antiguos historiadores, que nos demuestran que el silbo sí existía en época prehispánica, como una modalidad de la lengua indígena, cuyo origen no está muy claro, aunque existen teorías de que puede estar en tribus del continente africano.
Es a mediados del siglo XX cuando se puede observar un claro descenso en el empleo de este lenguaje. Los factores que explican esta situación son económicos y tecnológicos. Por un lado, muchos hablantes del silbo gomero se vieron forzados a emigrar en busca de trabajo o mejores condiciones de vida. Por otro lado, el desarrollo tecnológico, como la aparición de los teléfonos, jugó un papel fundamental en la reducción de la utilidad del lenguaje. Su supervivencia en etapas anteriores se había basado en su papel para permitir la comunicación a pesar de la distancia. Es preciso destacar, que en el período 1960-1980, mucha gente abandonó la agricultura y la cada vez más amplia clase media, en muchas ocasiones no fomentaba la transmisión de este lenguaje, puesto que se asociaba negativamente con el campesinado rural.
En la década de 1990 comienza un esfuerzo de revitalización, así como iniciativas puestas en marcha por la propia comunidad. En 1999, la revitalización del silbo gomero fue un paso más allá con políticas educativas y otras medidas legislativas que fomentaban dicha revitalización. Actualmente tiene protección oficial como un ejemplo de patrimonio cultural intangible.
Debido al peligro de desaparición del silbo a principios del siglo XXI, básicamente a causa de las mejoras de las comunicaciones y especialmente de la desaparición de actividades como el pastoreo en las que más se empleaba, el Gobierno de Canarias reguló su aprendizaje en la escuela y declaró el silbo gomero como patrimonio etnográfico de Canarias en 1999. En 2009 el silbo gomero fue inscrito por la UNESCO en la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Por otra parte, se ha demostrado que este mismo lenguaje era utilizado principalmente en las islas más orientales de Canarias, desde Gran Canaria a El Hierro.
Con el objetivo de preservar el silbo gomero para la juventud de la isla, los silbadores expertos persiguen obtener una autorización que les permita enseñar el
lenguaje de manera libre y voluntaria en un centro dedicado para ello. Esta iniciativa de los isleños más mayores ha obtenido numerosas respuestas, desde las asociaciones de padres y madres hasta los propios colegios. Las primeras de muchas medidas de revitalización fueron adoptadas a nivel de base, no a partir de entidades públicas o privadas, lo cual refleja la actitud de los gomeros hacia el silbo. Las políticas educativas que fueron implementadas más tardíamente fueron inspiradas por ellas. La revitalización empezó a través de los niveles de base y escaló hacia los cuerpos gubernamentales más elevados.
En 1997 el Parlamento de Canarias aprobó la inclusión del silbo gomero como parte del currículo escolar. El silbo gomero entonces se convirtió en una asignatura obligatoria en primaria y secundaria a partir de julio de 1999. Además, se creó en la isla una Escuela del Silbo Gomero para estudiantes de niveles post-obligatorios que quisieran continuar con el aprendizaje del silbo hasta convertirse en instructores profesionales acreditados. El objetivo de esta escuela es que sus estudiantes sean capaces de enseñar el silbo a los habitantes de La Gomera, pero también a los turistas, y contribuir así a la revitalización.
El silbo sustituye cada vocal o consonante por un sonido silbado. Los silbidos se distinguen en función del tono y la continuidad. El silbo gomero es un idioma complicado de aprender, con sus técnicas de silbido que requieren precisión física, y una fortaleza de las partes del cuerpo utilizadas, lo cual solo se puede adquirir con la práctica. El silbo utiliza la lengua, los labios y las manos, lo cual difiere del lenguaje convencional, que utiliza la cavidad bucal para emitir las frecuencias acústicas. La precisión física radica en la habilidad del silbador de variar las frecuencias en diferentes velocidades y en comenzar y parar la producción de ondas de sonido.
Patrimonio Cultural Inmaterial de la Isla de El Hierro, el Silbo Herreño fue una herramienta básica para la comunicación de sus habitantes a largas distancias.
El silbo herreño
Según ya hemos comentado, el silbo fue utilizado en todas las islas Canarias, si bien ha permanecido con mayor empeño en la isla de La Gomera y no cabe duda de que el silbo gomero es, actualmente, el más conocido, pero tampoco cabe duda de que el silbo herreño existe con características diferenciadas del silbo gomero.
Al igual que sucedió en La Gomera y en el resto de las islas canarias, durante el siglo XVIII fue perdiéndose su uso, hasta el punto de que en la segunda mitad del siglo XIX se consideró que estaba perdido en la isla de El Hierro.
Sin embargo, a mediados de 1880 el antropólogo francés René Verneau estuvo recorriendo el archipiélago canario. Los herreños de El Pinar (entonces “una cincuentena de chozas”) lo agasajaron organizando un baile en su honor al que los lugareños fueron convocados mediante silbidos que le sorprendió escuchar “por todas partes” aquella noche y así lo relata en el libro, fruto de aquel viaje, “Cinco años de estancia en las Islas Canarias” (la primera edición, en francés, es de 1891).
Posteriormente, se comenzó a recuperar gracias al antropólogo francés, Joseph Lajard, quien a finales del siglo XIX entrevistó y oyó silbar, en Las Palmas, a varios panaderos herreños. Lajard describió y dibujó convenientemente, la forma de boca, labios y dedos al silbar, dándose cuenta con claridad de que tenía diferencias con el silbo gomero.
“Al pasar por la isla de El Hierro, enseguida pude apreciar que el ámbito del silbo se extendía hasta allí. Más tarde sólo encontré unas pequeñas diferencias entre ambas islas –se refiere a La Gomera– a este respecto. Así pues, comencé mis estudios con los herreños”, escribe Joseph Lajard en el Bulletin de la Société d`Anthropologie de Paris en 1891, describiendo las diferentes posiciones de los dedos con una y con dos manos de panaderos y pastores herreños.
Asociación Cultural para la Investigación y Conservación del Silbo Herreño
Hemos comentado el resurgir del silbo herreño a finales del siglo XIX. Durante varias décadas se produce una recuperación importante. Esta técnica de comunicación mediante silbidos es una modalidad del habla local que empleaban, sobre todo, los pastores de la isla para dialogar a distancia. Se conservó en vigor hasta el decenio de 1960, cayendo casi en el olvido por diversas causas, tales como la fuerte emigración debida a las largas temporadas de sequía y las innovaciones tecnológicas, y a medida que la ganadería trashumante y la agricultura costera iban desapareciendo. Sólo permaneció de manera residual entre algunas familias que ahora lo enseñan.
Sin embargo, desde hace 5 años ha surgido una iniciativa muy ilusionante para impulsar el silbo herreño. La Asociación Cultural para la Investigación y Conservación del Silbo Herreño ha establecido una fuerte relación con los pocos silbadores tradicionales que sobreviven. La asociación no ha parado de trabajar para su conservación y revalorización con la gente mayor de la isla que lo conserva. que son más de un centenar los herreños que recuerdan su uso y decenas los que aún hoy en día lo utilizan para comunicarse, casi todos mayores de 70 años.
El trabajo de revitalización primero ha consistido en recabar documentos históricos; formarse a través de las investigaciones que han llevado a cabo expertos académicos y publicar en las redes sociales multitud de entrevistas realizadas a estos y, sobre todo, a los silbadores.
Ahora su deseo es transmitirlo a los más jóvenes para que no desaparezca. Actualmente la asociación da clases a chicos de 12 a 14 años, dos veces a la semana en los recreos en el instituto y en clases extraescolares en los colegios de la isla. También se da clase todos los fines de semana en los mercadillos de la isla. Todas las clases son gratis y la mayoría de los profesores trabajan gratuitamente. En la isla hay una escuela ganadera y se enseña allí a los futuros pastores.
Se pretende salvaguardar el legado del silbo tradicional, evitando las iniciativas folkloristas o excesivamente normalizadoras. Se persigue aprovechar la riqueza y variedad de perspectivas que nos ofrecen los distintos silbadores veteranos tradicionales, favoreciendo así el conocimiento científico del silbo como un objeto real, no como un producto turístico.
Como he dicho antes, en el mercadillo tuvimos ocasión de tener una interesante conversación con el presidente de la Asociación, José Gavilán López, una persona que habla con gran ilusión y pasión de la actividad que están desarrollando. Nos comenta algunas de las características que mejor caracterizan al silbo herreño.
El silbo herreño no es metódico, es, sobre todas las cosas, tradicional, y no se ha querido por parte de la Asociación, que su descripción se sustentara en un método de aprendizaje movido por el mundo científico ligado a la filología como ha ocurrido en otros lugares. Gracias a la cantidad de silbadores con los que han trabajado han resumido algunas conclusiones sobre la descripción de este lenguaje:
- Es ante todo antiformalista, cada uno lo hacía como podía en soledad o imitando a los silbadores de su entorno, no existía una forma de silbar estandarizada, muchos silbaban con sus familiares y no con otras personas de otros sitios y pueblos, por lo que no existía un prototipo de manera de silbar para toda la isla. Este hecho se ha corroborado en sus estudios por lo que se parte de esta premisa para enseñar. Así, enseñar sin una metodología no es imposible, se hacía hace 60 años y se puede hacer.
- El silbo herreño se enseña del mismo modo en que se habla, se empieza a decir y a practicar palabras más sencillas y se va pasando a otras más complejas.
- El silbo herreño no tiene maestros, tiene mucho de constancia y de trabajo individual. Es suficiente con un control semanal, pero el mérito es el gran trabajo de superación que hace uno consigo mismo. Antes para sobrevivir, hoy por tradición, identidad, meta personal o herramienta.
- El silbo herreño es a distancia, de 100 metros en adelante, si no carece de sentido (aunque no se renuncia a exhibiciones o muestras).
- El silbo herreño es una herramienta, es un útil, lo queremos para usarlo en el monte, en nuestras casas, ese es nuestro concepto.
- El silbo herreño no es más pobre en su ejecución que otros silbos, es un lenguaje que está en desuso, pero la pobreza no es una característica que identifique el silbo herreño, todavía quedan silbadores virtuosos.
- Los herreños silban con su acento y con las eses, por lo que no hace falta adornar el silbo, el silbo es una herramienta y así se debe transmitir.
- El silbo siempre es a distancias largas, esa es su utilidad, por lo que se debe de tratar de alargar las palabras al final.
- La postura de los dedos es desigual, pero hay una muy particular en la isla que es con una mano uniendo el dedo índice y el anular (hay una variante uniendo el dedo índice y el meñique).
- El silbo herreño tiende a ser más agudo que cualquier otro silbo por la postura de los dedos que se suele utilizar. Este hecho da lugar a alcanzar una mayor escala de sonidos y pronunciar así mejor las palabras.
- El silbador herreño puede silbar cualquier vocal.
- En El Hierro existe cuatro puntos que sirven de código para hacer una mejor comunicación, lo primero que se silba es el “Nombre”, después se responde “Qué”, si no se entiende se dice “Repite o Repite otra vez”. Para confirmar el mensaje se dice “Vale Vale”. Hay que recordar que el silbo es antiformalista y se deben enviar “mensajes sencillos y con contexto”.
Uno de los principales estudiosos del silbo herreño es Maximiano Trapero, que lo explica del siguiente modo:
“El silbo herreño –al igual que el silbo gomero– es un mecanismo de sustitución de la lengua que se habla en la isla (…) y, desde luego, los silbadores herreños pueden transmitir con su silbo –lo hemos comprobado taxativamente– cualquier mensaje, cualquiera, siempre que se acomode, claro, a las especiales limitaciones de su mecanismo fonador. Por eso el silbo herreño es –como el gomero– un verdadero lenguaje silbado” (La Provincia, 7 de noviembre de 1991)
Para finalizar nuestra conversación con José Gavilán, nos hace referencia a las muchas actividades que realizan. A título de curiosidad han hecho unas camisetas para intentar que sean una forma de recordar el silbo herreño.




Otra curiosa iniciativa ha sido publicar un cuento para niños, en que se divulga entre los más jóvenes, y de un modo entretenido, el silbo herreño. El cuento se titula “Salvar el Silbo” escrito por Claudia Álamo y con ilustraciones de Rubén Armiche.

Para terminar un tema importante ha sido que la Asociación Cultural para la Investigación y Conservación del Silbo Herreño, ha participado activamente en la producción de un audiovisual, un documental de casi cincuenta minutos de duración.
Documental
‘El silbo en la isla del viento’ es un documental del cineasta Tarek Ode sobre el lenguaje silbado herreño con el que se pretende difundir este bien perteneciente al patrimonio inmaterial desde la isla. Este audiovisual financiado por el Gobierno de Canarias y el Instituto Canario de Desarrollo Cultural (ICDC), se estrenó en marzo de 2023 en el Centro Cultural de El Mocanal (Valverde).
Una de las líneas de trabajo para conservar el lenguaje silbado de las distintas islas del archipiélago es documentar estas manifestaciones del patrimonio cultural, valiéndose del formato documental como vehículo de difusión para acercar a la ciudadanía este conocimiento ancestral. Las manifestaciones del patrimonio inmaterial de Canarias son múltiples y algunas de ellas están en peligro de pérdida como es el caso del silbo herreño, por ello, la importancia de difundir sus valores lingüísticos, antropológicos, sonoros, etnográficos, geográficos, orográficos y paisajísticos, y sobre todo, identitarios.
El director Tarek Ode explica el trabajo realizado. En una pequeña isla del océano Atlántico dominada por el constante viento, una comunidad aún mantiene vivo un lenguaje único en el mundo: el silbo. En la isla de El Hierro, este lenguaje cuyo origen se pierde en el tiempo y que ha sido transmitido de padres a hijos, encontramos a los últimos silbadores. Sus pobladores crearon una comunicación única utilizando el lenguaje silbado. Por este medio se transmitían en distancias de más de un kilómetro mensajes de todo tipo. Siendo este lugar uno de los últimos reductos del mundo donde el lenguaje silbado aún permanece vivo.
“Durante más de cuatro años de grabación recogimos los testimonios de los silbadores y silbadoras presentes y ausentes. Nos acercamos también a las nuevas generaciones que hacen posible que este lenguaje universal no desaparezca”. Un recorrido donde lo humano y lo emotivo se unen para poner en valor a las personas, el entorno, el paisaje, la etnografía, el folklore y la cultura de un pueblo que ha logrado mantener vivas sus tradiciones más ancestrales.
Afortunadamente, se conserva el Silbo y sus silbadores en El Hierro y en La Gomera. Así que, si visitas cualquiera de estas dos islas no puedes perder la oportunidad de conocer este lenguaje canario único en el mundo.
Y nos vamos a comer a casa de Toñi y Fernando. Están de alquiler en una casa enfrente de los Roques de Salmor, y tienen alrededor un pequeño huerto y jardín. Una casa muy bonita, en un sitio muy tranquilo.


Han preparado muchas cosas de picar, y tortilla y una gran ensalada (con carambolos), y de plato fuerte una barbacoa de pollo. Y de postre una variedad de las frutas que nos regaló ayer Jose Luis, recién cogidos en su explotación.

Precisamente han invitado también a comer a José Luis. Nos cuenta anécdotas de su vida. Nació en la isla de La Palma, y vino a El Hierro hace más de 50 años, cuando era un chaval. Primero vino su hermano y a los pocos meses llegó él. Toda la zona de El Golfo era de piedra volcánica, lo que llaman “malpaís”. Adquirieron muy barato algunos terrenos improductivos, roca volcánica, malpaís.. y comenzaron a trabajar con camiones, rellenando el terreno con tierra, y convirtiéndolo en un lugar fértil donde pusieron plantaciones de plátanos, piñas y una gran variedad de frutas y verduras. Hoy en día se han recuperado muchas de estas tierras volcánicas para el cultivo.


Se nos pasa la tarde charlando, bromas, anécdotas de la vida en la isla, una tarde tranquila de conversación.
A la vuelta, ya de noche pasamos por la Ermita del Ataúd. Hace años había falta Fe madera, y tenían un único ataúd para llevar los muertos al cementerio, allí les enterraban en su sudario, y recuperaban el ataúd para usarlo en el siguiente fallecimiento. Se guarda en una especie de caseta, en recuerdo de aquella época.
Después de comer nos vamos a dar un paseo a la zona llamada La Hoya del pino, zona boscosa, helechos, laurisilvas, de gran frondosidad. Casualmente nos encontramos allí con otro coche, son otros amigos que han ido a pasear y coger setas.

Lunes, 23 de octubre
Salimos a visitar la ermita de la Virgen.
La primera parada en lo alto de la montaña es en el Mirador de El Lomo Negro. Es un campo de lavas que se extiende a los pies de piroclastos basálticos. Espectacular vista.

Seguimos la carretera, un camino de curvas, entre la roca basáltica.
Y llegamos al Santuario o Ermita de la Virgen de los Reyes. La leyenda cuenta que el 6 de enero de 1546, día de los Reyes Magos, llegó un barco a la isla, con el propósito de abastecerse de alimentos. En este barco llevaban la imagen de una Virgen. Los tripulantes del barco obtuvieron la mercancía y regresaron al barco, dispuestos a marcharse, pero el barco no se movía. Los pastores les pidieron que les dejasen la Virgen, pero en el barco eran reacios a dejarla. Pero el barco no se movía. Hasta que decidieron entregar la Virgen a los pastores, en que el barco se pudo ir. Los pastores, inicialmente, guardaron la imagen en una de las Cuevas de El Caracol. Pero pronto comenzó una gran devoción, incrementada por la fama de que hacia muchos milagros. Y decidieron construir la ermita, para la Virgen que se ha convertido en patrona de la isla.




A pocos metros se ha colocado una escultura en homenaje a los pastores de la isla, un pastor con traje tradicional con su perro. Obra del famoso autor de la isla, Armiche.

Rubén Armiche es un autor que desarrolla desde temprana edad un entusiasmo por el arte en todas sus vertientes. Con apenas diez años, entra en la Escuela Luján Pérez y se queda prendado del método creativo de la pintura y lo que rodea al mundo artístico. Estaría en este centro hasta los 15 años, momento en el que deja la escuela y comienza a recibir clases en el estudio del pintor J. Guerra.
Primero con un estilo cercano al pop art y después con un carácter costumbrista, realiza sus primeras exposiciones, hasta que en 1997 decide apostar por un estilo propio en las muestras Sentidos y Fondos, compuestas por piezas neo-simbolistas con toques de romanticismo y surrealismo.
A partir de este momento se ha convertido en un autor vinculado a la isla. Una de sus obras más reconocidas el el monumento dedicado a la Bajada de la Virgen, que se ha convertido en una de las fotografías más reconocibles de la isla. Para su construcción, los centros educativos de la isla recolectaron 16.000 tapones de envases que forman la parte del gorro, la parte más identitaria del bailarín.
Cada cuatro años se hace la bajada de la Virgen a Valverde, 24 kilómetros, entre danzas y rezos. Es una gran fiesta, a la que acuden miles de personas. La tradición es que unos grupos van pasando la Virgen a otros grupos, encargados de custodiarla diferentes tramos del trayecto. Hasta llegar a Valverde. Evidentemente, la Virgen debe volver a su casa, es la subida de la Virgen.
Seguimos hasta el Sabinar de El Hierro que es el hogar del símbolo por excelencia de esta isla: la sabina. Se trata de un árbol de magnífica resistencia, que aquí crece con una forma única y nos invita a pasar horas visitando su hábitat en La Dehesa. Son troncos retorcidos por los fuertes vientos.
La Dehesa de El Hierro es una meseta que se inicia en el mar hasta alcanzar la cota de 900 metros de altitud, localizada en el extremo oeste de la isla. Es justo aquí, en esta cima, donde los fuertes vientos alisios que suben desde el Valle del Golfo recorren El Sabinar a toda velocidad. En este lugar los ejemplares de sabina se adaptan al entorno a la perfección, en un ejemplo extraordinario de resistencia. Los árboles se moldean con la fuerza del viento mientras obtienen la humedad necesaria de los vientos para sobrevivir a la escasez de lluvias.
Destaca una gran Sabina, está protegida por una cuerda, para evitar que se deteriore por la gente. La llaman la Sabina milenaria, pero parece que tiene unos 300 años. Nos hacemos las fotos de rigor. El fondo el mar, y las laderas repletas de sabinas de diferentes y caprichosas formas.




La siguiente parada es el Mirador de Bascos, desde el que se divisa una impresionante vista de El Golfo, y se ve perfectamente nuestro hotel. No se puede llegar al final del mirador, porque ha habido desprendimientos, pero desde donde llegamos tenemos unas vistas espectaculares.


Al finalizar la visita al Sabinar bajamos hasta el Faro de Orchilla para conocer el entorno del primer meridiano cero registrado, que ya expliqué anteriormente.

Por aquí se encuentra el punto más occidental de España.
Desde el extremo del Faro se puede divisar un pequeño punto blanco, es una especie de monumento en el punto por el que pasa el antiguo meridiano cero.

Hay cerca un lugar curioso. Es un túnel volcánico, en el que nos adentramos. Tiene un fuerte desnivel, es de unos 500 metros, estrecho pero se puede recorrer a pie, con cuidado las personas altas con el techo. Y finaliza en un acantilado sobre el mar. Me recuerda una película de Indiana Jones, que el protagonista recorre perseguido por algún peligro, y acaba en eso, un acantilado sobre el mar… y saltan.



Nos vamos a comer a Las Puntas, el Restaurante Lays. Lo lleva una señora ucraniana, y es excelente. Empezamos compartiendo camarones, lapas y queso frito. En el resto de platos destacó un pescado llamado Peto, de la familia de los atunes, que es muy suave y con sabor muy delicado. Y otro pescado, el Alfonsiño, un pescado de color salmón, que tiene una pinta excelente. Una comida estupenda.
Enfrente del restaurante han construido una pequeña iglesia, en hormigón, una construcción rara, pero muy curiosa. La Iglesia de San Juan Bautista

La ermita de San Juan Bautista en la isla del Hierro, obra del arquitecto canario Alejandro Beautell, ha sido galardonada con el premio internacional de arquitectura ‘Building of the Year Award’, convocado por la revista ‘Archdaily’.
La revista define el proyecto ganador como «único, tanto en sus cualidades espaciales y materiales como en la manera de representar a la comunidad a la que sirve», destacando también «cómo el edificio supera las limitaciones económicas, impartiendo conocimiento e inspiración a arquitectos de todo el mundo».
Desde su inauguración, en junio del año pasado, esta pequeña ermita ha despertado el interés de los medios especializados de todo el mundo. Este austero templo, situado en el barrio de Las Puntas, en Frontera, cuenta con 77 m2 de superficie y desprende sencillez.

La ermita se adapta a la forma triangular del solar, de manera que el espacio interior se va estrechando en planta y elevando en altura conforme el visitante se acerca al altar bañado de luz, la parte más intensa del templo.
Desde luego, es muy interesante.
De vuelta hacemos una parada en el pozo de Los Padrones. En la isla es un problema importante el agua, y para la zona de El Golfo, la mayor parte del agua procede de este pozo. Hay un lugar con un grifo para los que deseen beber Fe este agua, que es el mismo canal que sirve agua a una gran parte de la población cercana.

La siguiente parada es, de nuevo, en la Iglesia del ataúd. A nuestros amigos les parece interesante que conozcamos esta curiosidad con luz. Y aquí está, en un pequeño habitáculo, el famoso ataúd que sirvió para llevar al cementerio los fallecidos, reutilizándolo en un momento en que no se encontraban ataúdes.


Siguiendo el viaje, paramos en Sabinosa.
Es un pueblo que fue muy importante hace años, posteriormente fue decayendo, y en la actualidad están tratando de reanimar.
Damos un paseo y encontramos un par de obras del famoso escultor Armiche, una dedicada a los que emigraron de la isla y otra dedicada a una maestra que dedicó su vida a la educación en el pueblo.


Nos enseñan una casa en la que vivieron en su primer viaje a la isla. Estuvieron dos años hace tiempo viviendo en esta casa.

Curiosamente empiezan a llegar coches al pueblo, muchas personas, algunas conocidas de nuestros amigos. Se paran a conversar, muchos besos y abrazos. No estoy muy seguro, pero entiendo que en Sabinosa se ha hecho una especie de museo etnográfico, con un itinerario para visitar lugares tradicionales, la panadería, la carnicería, la taberna… no se. Y entiendo que una parte de los miembros del Cabildo van a hacer este itinerario.
Otro atractivo más de la isla. Y nos marchamos ya al hotel, en que descansamos un rato, tenemos una interesante conversación con nuestros amigos, en la terraza, viendo y oyendo la fuerza del mar, un arco iris enorme de fondo, un gran telón para acabar este viaje.
Gracias Rafa por este trabajo que te tomas. No sabes lo bien que viene para mantener viva la memoria de viajes pasados.
Una narración tan buena que de no ser por la fotografías se consideraría una novela fantástica. ¡Qué aventuras vivís y con que ilusión lo transmitís!
Y la ermita de San Juan Bautista, que interesante su estructura y arquitectura.
Te ha quedado redondo!!!